jueves, 3 de julio de 2014

Juan Montalvo en París - un brillante ejemplo para la diplomacia cultural ecuatoriana (1)


Por Claude Lara

…; el Montalvo en fin uno y vario de su obra múltiple y única, nos pertenece; pero al mismo tiempo nos sobrepasa, …”. Gonzalo Zaldumbide in: Juan Montalvo de la Biblioteca Ecuatoriana Clásica; p. 82.

Ante todo deseo agradecer al Licenciado Mario Mora Nieto, Director General de la Casa de Montalvo, Licenciada Cecilia Valdez Vallejo, Director Académica y Licenciada Cecilia Morales Ruiz, Secretaria por su invitación. A este Coloquio: “Montalvo, ideólogo liberal de América Latina”.

Estimados Maestros y Maestras y honorables personalidades de la Mesa. 

Antes de abordar las tres partes de esta ponencia (2), me pareció necesario advertir que este panorama sobre “Juan Montalvo en París- un brillante ejemplo para la diplomacia cultural ecuatoriana” será ilustrado con varias citaciones, es una forma personal de homenajear a notabilidades que han consagrado gran parte de su vida a la difusión montalvina o que fueron testigos de eventos importantes. Adicionalmente, les invito a completar esta fragmentaria e incompleta ponencia, al leer en el blog, Ecuador: diplomacia y arqueología -unos veinticinco estudios sobre Juan Montalvo en español y francés.

Iniciaré esta presentación de la obra montalvina de Gonzalo Zaldumbide, recordando estas palabras tan ciertas: “La presencia en París de uno de nuestros mejores prosistas de este siglo, discípulo de Juan Montalvo, diplomático y ensayista admirable, Gonzalo Zaldumbide, marcó aquel período de ‘entre dos guerras’ por una inmensa obra cultural y montalvina, no superada después” (3).

En efecto, sólo recordaré que Gonzalo Zaldumbide hizo reimprimir la “obra completa” de Juan Montalvo, en  15 tomos en la editorial Garnier Hermanos  (1921-1930) en París. Leeré los títulos de los volúmenes editados y subrayaré los nombres de las personalidades que escribieron los prólogos:

- 1921: Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, en 1 tomo. Con una presentación: “Dos palabras” de Gonzalo Zaldumbide.
- 1921: Siete Tratados. Con un prólogo de Gonzalo Zaldumbide.
- 1923: El Cosmopolita, en dos tomos. Con un prólogo de Gonzalo Zaldumbide.
- 1925: Las Catilinarias. Con un prólogo de Miguel de Unamuno. Con ligeras variantes reproduce el discurso que pronunció al colocarse la placa de la calle Cardinet (2 tomos).
- 1927: El Cosmopolita, en dos tomos. Con un prólogo de Gonzalo Zaldumbide.
- 1929: El Regenerador, en dos tomos. Con un prólogo de Francisco García Calderón.
- 1929: Las Catilinarias, en dos tomos. Con un prólogo de Miguel de Unamuno.
- 1930: Siete Tratados, en dos tomos. Prólogo de Rufino Blanco Fombona.
- 1930: Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, en 2 tomos. Con una presentación: “Dos palabras” de Gonzalo Zaldumbide.

Sobre esta reimpresión, deseo resaltar estas afirmaciones de Ventura García Calderón, ensayista,  cuentista y diplomático peruano:
La Casa Garnier, de París, ha encomendado a Gonzalo Zaldumbide la edición de las Obras completas de Montalvo, que verán la luz en 1920. Semejante edición, que reuniera obras dispersas y refrendara antiguos juicios, era esperada desde hace un cuarto de siglo. Oportuna parece hoy, merced al estudio de Rodó y a más frecuentes vínculos intelectuales de América, se extiende del Ecuador al Continente la gloria del último clásico… Pero merced al genial ecuatoriano no necesitaremos buscar únicamente en España los modelos. Tal vez Montalvo es el mejor y el más útil de todos, porque nos da el ejemplo de una prosa moderna, en donde caben el vocablo y el giro provectos. Todo lo suma en su obra múltiple: un realismo picaral…;una gracia maliciosa…; una ansia súbita de moradas eternas,… un lirismo pensativo…; una elegancia casi altanera y exclusivamente suya, todo lo hallaremos en los doce volúmenes de esta edición definitiva, que irá disponiendo con temblorosa pericia la mano experta y cordial de Gonzalo Zaldumbide” (4).

Y también esta  afirmación de la académica Susana Cordero de Espinosa (cito):
Zaldumbide es probablemente el intelectual ecuatoriano que mayor número de prólogos, comentarios, discursos, etc. ha escrito sobre la obra montalvina, incluyendo el estudio y selección de textos montalvinos, preparado par la edición de la Biblioteca Ecuatoriana Mínima” (5).

Abordemos ahora la colocación de la placa en el 26 de la calle Cardinet, en París,  en la casa donde falleció Juan Montalvo. Como varios estudios fueron ya escritos y están disponibles en internet, particularmente: "Homenaje a Juan Montalvo: histórica actuación diplomática" y "Homenaje a Juan Montalvo y textos desconocidos". Simplemente señalaré ciertas partes de esta histórica colocación:

Ante todo, estas palabras de Gonzalo Zaldumbide ilustran la importancia de este acto en su obra montalvina:
Rue Cardinet: ahí está todavía una casa donde, a su turno, murió Montalvo año y medio después. En la fachada de esta casa, a los 35 años de su muerte, tuve el honor de colocar e inaugurar solemnemente la placa conmemorativa que, a mi ruego, Unamuno consagró” (6).

Luego, este histórico cablegrama de Gonzalo Zaldumbide N° 83, de 19 de junio de 1925, informando a nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores que la placa conmemorativa se inaugurará el 27 de dicho mes:
“PLACA CONMEMORATIVA MONTALVO INAUGURARSE 27. COMITÉ: UNAMUNO, POR ESPAÑA; RICHEPIN, ACADEMIA FRANCESA; MARTINENCHE, SORBONA; DUPUY, DIPUTADO; WALEFFE, PERIODISMO, TRADUCTOR MONTALVO. JUZGO INDISPENSABLE RECEPCIÓN DIPLOMÁTICA SOCIAL ESE DÍA. DÍGNESE AUTORIZARME 120 DÓLARES”.

Antes de comentar brevemente este acto, leamos el texto de esta placa conmemorativa:
Juan Montalvo nació en Ambato (Ecuador) el 13 de abril de 1832, muerto en París el 17 de enero de 1889. Polemista, ensayista, pensador, maestro insigne de la prosa española, escogió Francia, su país de elección, para terminar en ella sus días, y murió en esta casa”.

Después de la colocación de esta placa, para comprender mejor la importancia de esta ceremonia es preciso  dar a conocer este otro cablegrama dirigido a la Cancillería del Ecuador:

“Ratifico mi cablegrama N° 86, que dice así: MEXTERIOR QUITO-VERIFICÓSE INAUGURACIÓN PLACA MONTALVO Y RECEPCIÓN DIPLOMÁTICA SOCIAL MI RESIDENCIA. ACTO INAUGURACIÓN AGRUPÓ SELECTA CONCURRENCIA DIPLOMÁTICOS, INTELECTUALES, PERIODISTAS, PRONUNCIARON BELLÍSIMOS DISCURSOS: MARTINENCHE, PROFESOR SORBONA, UNAMUNO, EXRECTOR UNIVERSIDAD SALAMANCA, CONTENOT, REPRESENTANTE MUNICIPALIDAD, DE WALEFFE, PRESIDENTE PRENSA LATINA, EXALTANDO NOMBRE MONTALVO Y CELEBRANDO ECUADOR, CORRESPONSALES CIEN PERIÓDICOS EXTRANJEROS Y CUATRO AGENCIAS CABLEGRÁFICAS TRANSMITIRÁN COMUNICADO ESPECIAL. RECEPCIÓN POSTERIOR LUCIDA, CUATROCIENTAS PERSONAS. ASISTIERON DIPLOMÁTICOS AMERICANOS, MIEMBROS OTRAS COLONIAS, PERSONALIDADES OFICIALES FRANCIA, ESCRITORES, PERIODISTAS, INTELECTUALES. CONCURRIERON ECUATORIANOS TODOS. RATIFICO CORREO, COMUNICARÉ DETALLES. FELICITO PAÍS ÉXITO ALCANZADO. ZALDUMBIDE”.

Al terminar de leer este cablegrama, subrayaré la importancia de las personalidades presentes.  Y eso, no sólo para nuestro Ministro Plenipotenciaria, sino para Juan Montalvo y el Ecuador. Adicionalmente, para la época la cobertura de prensa puede calificarse de excepcional, si tomamos en cuenta, tanto el número de diarios franceses y extranjeros, como la calidad de los comentarios de los periódicos que dieron a conocer este acto. Tenemos: “Le Petit Journal”; el “Excelsior”; “The Paris Times”; la “Revue de l’Amérique Latine”; “Le Gaulois”; “Le Figaro”; “The New York Herald”; “L’Oeuvre”; “Le Matin”; “Le Peuple”; “Le Débat”; “Le Petit Parisien”; el “Journal”; “Au Jour le Jour”; “The Chicago Tribune”. Y me parece necesario subrayar que todos los textos de estos artículos están traducidos al español y colocados en el blog mencionado en el plan de mi presentación como anexo N°1 al artículo: Homenaje a Juan Montalvo y textos desconocidos.

Como conclusión a este acto, señalaré esas palabras de Gonzalo Zaldumbide:
Leer siquiera el nombre de ‘República del Ecuador’ como país capaz de producir un hombre de la talla de Montalvo, ya es buena propaganda ante los millares de individuos que leerán la inscripción todos los días. Además, bueno es recordar que Montalvo es el primer sudamericano que recibe aquí esta distinción”.

Otro momento histórico fue la colocación del busto de Juan Montalvo. Está ya detalladamente descrita en  los estudios de A. Darío Lara: “Reseña Histórica del Square de l'Amérique Latine” y A propósito de un busto y de un parentesco" y reproducidos en el blog que ustedes ya conocen: "Zaldumbide se preocupó para que el busto de Juan Montalvo junto al de Martí, Rodó y Rubén Darío, estuviera alrededor de la estatua del Libertador, en la plaza de Champerret, en París”.

Recordemos las principales fases de su elaboración e instalación:
-“La Plaza o Square de América Latina está ubicada en el Distrito 17° de París, entre el Boulevard de la Somme y la Avenida de la Puerta Champerret. Fue construida en el año 1931 y reacondicionada en 1991.

-El Comité denominado France-Amérique (en París),… buscó un sitio para honrar y perpetuar la memoria de distinguidos latinoamericanos, naturalmente el más ilustre de ellos, el Libertador Simón Bolívar, cuyo monumento ecuestre fue erigido en esta Plaza, en 1936, junto con cuatro altos representantes de la cultura hispanoamericana: Rubén Darío, José Martí, Juan Montalvo y José Enrique Rodó. Pasados los años vinieron a conformar tan brillante grupo otros personajes ilustres: Andrés Bello, Ricardo Palma, Justo Sierra y Benjamín Vicuña Mackena.

-En 1980, sesquicentenario de la muerte de Bolívar (1830-1980), su monumento fue trasladado a un sitio más prestigioso, junto al puente Alejandro III, en las orillas del río Sena, en la avenida del Paseo de la Reina…En el sitio que dejó el monumento a Bolívar, se elevó la estatua del General Francisco de Miranda, gran precursor y luchador de la independencia de América y tan ligado a la historia de Francia, soldado de la Revolución francesa, héroe en la batalla de Valmy-Marne (Septiembre 20 de 1792); su nombre está grabado en el Arco del triunfo, junto a los más notables héroes de la epopeya napoleónica.

-El busto robado, en bronce, fue inaugurado en 1936, por Gonzalo Zaldumbide y fue obra del escultor, Pablo Mañé, según se lee al pie de la foto ‘ofrecido por el Ecuador a la ciudad de París, para ser eregido en el Square de América Latina’. Según Gonzalo Zaldumbide: ‘el gran periódico EL UNIVERSO de Guayaquil abrió una suscripción… que muestra el carácter nacional del tributo de admiración para nuestro escritor el más representativo”.

Este busto de Juan Montalvo –el único que existía en la ciudad Luz (1936-2004), puesto que fue necesario esperar el año 2004 en la plaza de la República del Ecuador para una nueva colocación: la de Pedro Vicente Maldonado, en el 8° distrito de París.
Si el bronce y la piedra fueron y son importantes testimonios de su obra montalvina en París, recordemos también que el gran literato y montalvista Gonzalo Zaldumbide escribió dos ensayos en español y francés, editadoe en París, sobre el Cervantes americano:
Hombre de Letras, después del ensayo en español que consagró a Montalvo, con un estudio de Max Daireaux sobre Rodó (París, Les Éditions France-Amérique, 1936), publicó su ‘Montalvo’, en ‘Cahiers de politique étrangère’ que dirigía Gabriel-Louis Jaray” (7).

Sobre esta publicación, oigamos nuevamente a su autor:
“… Otro pequeño homenaje, más parlante, más viviente -aunque poco importante por ser obra de mi mano-  erigí luego a la memoria de Montalvo. Lo inicié en Washington, celebrando en la Unión Panamericana el sesquicentenario del nacimiento del gran escritor. Fue en forma de folleto, ilustrado, y nítido cual sabían serlo las publicaciones especiales de esa acogedora casa u hogar de las Américas. Publiqué ahí, ligándolos en un primer cuerpo, discursos, conferencias, prólogos que había ido componiendo en torno a la obra de Montalvo, editada por mí en la Casa Garnier. La edición, en libro, de ese mi breve ‘Montalvo’ la publicó Garnier, años más tarde, para servir de memento a la edición en grande que, de las obras, casi todas agotadas e inhallables de Montalvo, emprendí en esa casa francesa de antigua tradición editorial hispánica…  Mi breve ‘Montalvo’no aspiraba a ejercer influencia alguna; mal podía alcanzarla, ni la hubiera merecido en el mejor de los casos. Y parece ser como que nadie, o pocos, lo hubiesen leído. Circuló empero bastante, pues fueron enviados de París, de obsequio, varios paquetes, desde el año 1937” (8).

Estos episodios que acabamos de mencionar de manera tan fragmentaria y general sobre la obra montalvina excepcional del Ministro Plenipotenciario  Gonzalo Zaldumbide en París, no deben  hacernos olvidar las grandes dificultades que encuentra cualquier diplomático en la ciudad Luz. “En París, es muy difícil llamar la atención de su público, porque, sobran motivos de preocupación o entusiasmo en los diferentes grupos sociales. Así, múltiples nombres, homenajes, fiestas y publicaciones pasan inadvertidos. El pueblo francés tiene tantos hombres y cosas propias en que ocuparse, que su atención es absorbida por las actualidades nacionales o relacionadas con el interés de esta Nación… En tal virtud la propaganda de nuestros países, ajenos a los urgentes imperativos del día, es verdaderamente difícil de realizar con eficacia, por más que clamemos por ella dentro de casa. La mayor parte de los actos sudamericanos quedan, por ello, sin alcanzar mayores consecuencias de utilidad política o solo a núcleos sudamericanos, sin obtener mayor difusión periodística. Por otra parte, la Prensa francesa no concede fácilmente la hospitalidad en sus columnas. Publicar un artículo en un periódico no representa la fácil maniobra diariamente realizada entre nosotros. Y la dificultad no existe sólo para los extranjeros… Merced al alto puesto conquistado por Montalvo en el mundo de habla hispana y a la admiración que por él han llegado a sentir algunos hispanizantes franceses; gracias, quizás, también a ciertas relaciones que he adquirido con la Prensa, la Sociedad  y los escritores de esta República, se ha logrado dar al referido homenaje una importancia  que, con verdad, puedo decir, que se ha interesado a un inmenso público, no solo haciendo recordar el nombre de nuestro genial polemista, sino evocando a nuestro País, dotado de sus leyes libérrimas y de fecundas promesas para el manãna… Le envío, adjuntos a esta nota, los recortes de los principales diarios que se publican en París. Además, han publicado ecos relativos a la ceremonia los cien diarios relacionados con la Asociación de la Prensa Latina y todos los periódicos servidos por las cuatro Agencia cablegráficas con sede en París…” (9).

Acerca de esta obra montalvina en París, con toda razón el montalvista A. Darío Lara afirmó: “… Gonzalo Zaldumbide, marcó aquel período de ‘entre dos guerras’ por una inmensa obra cultural y montalvina, no superada después”.

La obra montalvina de A. Darío Lara como funcionario diplomático ecuatoriano en París, comprende: verdaderas revelaciones acerca de los descendientes de Juan Montalvo en Francia y el descubrimiento de páginas desconocidas u olvidadas de nuestro Cosmopolita, el estudio del maestro ambateño en la universidad francesa y las gestiones de la Embajada del Ecuador en Francia acerca de la  desaparición del busto de Juan Montalvo en la plaza Champerret.

Describiremos este fascinante encuentro con la lectura de los párrafos escritos por el mismo autor en su obra Juan Montalvo en París (2 tomos):    
La innovación principal surge de esta admirable escena parisiense del verano de 1963, en los Campos Elíseos donde se lleva a cabo, cada semana, la feria de timbres: ¿Señor tiene usted algún timbre de esta serie de Juan Montalvo? preguntaba un adolescente que tenía en sus manos una estampilla ecuatoriana con al efigie del ilustre escritor… ¿Por qué te interesa Juan Montalvo? dijo al adolescente un caballero de noble prestancia,… Este distinguido caballero, filatélico de ocasión, y horas de ocio, se dedicaba a trabajos más serios: era el Consejero cultural de la Embajada de Venezuela… Su nombre: F.G. Pardo de Leygonier, lo he mencionado en algunos de mis libros; pues tuve el privilegio de disfrutar de su amistad… Extrañado por esta intervención, con admirable encanto el adolescente contestó : Mi papá me ha contado que pertenece a la familia de Juan Montalvo y según parece, fue un gran escritor… Si deseas algunas estampillas de Juan Montalvo y más detalles de su biografía -añadió el diplomático venezolano-  dirígete a este señor… Sacó una tarjeta y escribió: Señor A. Darío Lara. Embajada del Ecuador. 34, avenida de Messine, París 8°, tel. Laborde 10 21…

SEGUNDA ESCENA : “… y en aquella misma tarde, viernes 20 de septiembre de 1963, escribía yo una de mis colaboraciones por el diario quiteño El COMERCIO, cuando por una de esas coincidencias misteriosas, excepcionales que advienen de cuando en cuando o como que los manes  de don Juan me visitara sonó el teléfono y una llamada inesperada vino a distrarme de mi trabajo; pero, al mismo tiempo, a coronar en un instante maravilloso muchos años de paciente espera, muchos días de investigaciones en archivos y bibliotecas… Una voz agradable, tanto tiempo inútilmente esperada, me habló. Ante todo, para solicitarme una biografía en francés de  Juan Montalvo… Me presentó varios detalles de la vida, de la familia, de la obra del ilustre ambateño; todo en un tono muy cordial, casi familiar, añadió tranquilamente, como quien me confiara un mensaje’Soy un nieto de Juan Montalvo. Mi nombre es Robert Simard’… Ya se podrá imaginar mi asombro, mi alegría también al oir semejante revelación… Luego de los primeros instantes de estupor, de vacilación, invité a mi interlocutor para una entrevista inmediata…

TERCERA ESCENA: “…Así fué. El lunes 23 en la mañana, me llamó al teléfono y nos citamos por la tarde del día siguiente, en las Oficinas de la Embajada, 34 avenida de Messine. De este modo, el martes 24 de septiembre de 1963, desde las tres de la tarde tuve mi primera y emocionante conversación con el Robert Simard… Me refirió que conocía mi nombre y mi teléfono gracias a un Venezolano que los dió a su hijo Jean-Claude de trece años, aficionado filatélico. Su conversación fué sumamente agradable y versó casi exclusivamente alrededor de la vida, la familia, la obra de Juan Montalvo… De las numerosas informaciones que aquella tarde recibí de Robert Simard, la más valiosa, la fundamental fué seguramente la relativa a la existencia en Francia de un hijo de Juan Montalvo. Robert Simard me dio su nombre: Jean Contoux-Montalvo; su dirección en la ciudad de Cannes y varios detalles de su vida mientras vivió en París… En el primer artículo, de una serie de seis colaboraciones sobre este asunto, para EL COMERCIO, fechado del 24 de septiembre, dí los detalles de esta primera entrevista…

CUARTA ESCENA: “… Cannes, a 1o de octubre de 1963… Querido Señor: He recibido su carta del 25 de septiembre y excúseme por haber tardado un poco en responderle. No le ocultaré que su carta me sorprendió. Sin duda alguna, usted conoció mi existencia y dirección a través de su Gobierno, ya que nunca tuve contacto con la Embajada en Francia.  En cambio, hace tres años tuve una correspondencia con el Doctor José María Velasco Ibarra, en aquel entonces, Presidente de la República. Esta correspondencia no tuvo el resultado que esperaba, sin duda porque el Doctor Velasco Ibarra tuvo que abandonar sus altas funciones… Por ahora, quiero simplemente contestar a su pedido, el cual, créame, me conmovió mucho. En efecto, poseo recuerdos de mi padre (fotografías, ejemplares de algunas de sus obras, correspondencia) que tienen para mí un valor sentimental. Naturalmente, tengo también recuerdos personales de mi infancia y de las relaciones que mi madre, fallecida en 1950 en sus noventa años, y yo, hasta mi décimo octavo año, más o menos, tuvimos con la mayor parte de las personalidades ecuatorianas, oficiales o privadas, en misión o residentes en París… No quiero terminar sin agradecerle por los sentimientos que usted se digna expresarme. Espero que las circunstancias permitirán conocernos, y con esta esperanza le ruego, Querido Señor, aceptar la seguridad de mi alta consideración.  F) Jean Contoux”.

Es un extracto de la primera  carta de las sesenta y cinco que escribió el hijo de Juan Montalvo (1963-1969), y en el blog señalado en mi presentación ustedes podrán leer una muestra de esas misivas: “Acerca de Jean Contoux, hijo de Juan Montalvo”, así como todo el epistolario en el libro Este otro Montalvo, así como en la: “Entrevista con la señora Yolande Simard y su hijo Jean-Jacques Curtet-Simard” (10). Posteriormente, en septiembre de 1981, nuestro autor tomará contacto nuevamente con los familiares de Juan Montalvo y como esta parte interesa particularmente a la ciudad de Ambato, cito estos párrafos:
Al final de su visita, Yolande Simard  me entregó un paquete de documentos…, en su sobre muy deteriorado, estaban los documentos originales que yo conocía ya y tenía en fotocopias para mi trabajo ‘Juan Montalvo en París’. Sentí una enorme alegría al recuperar aquellos documentso y mayormente estando ya en vísperas de viaje a Quito. Podría así llevar esos documentos a Ambato y, tal vez, entregarlos a la ciudad en el curso de mi conferencia, fijada para el mes de abril. Efectivamente, fué para mi uno de los momentos más emocionantes de toda mi estadía en Ambato, cuando aquella noche, al finalizar mi primera conferencia, entregué en manos del señor alcalde de Ambato aquellos originales, más los otros a que me referí en el curso de mi conferencia. No olvidaré la emoción y abrazo del señor alcalde. Los asistentes de pies aplaudián emocionados…”. Ustedes encontrarán esos fragmentos, transcritos en el artículo "A propósito de un busto y de un parentesco" y reproducido en el blog, en su totalidad.

Y como la historia continúa, leemos en el boletín de prensa de la Cancillería del 21 de marzo pasado, acerca del: “Coloquio Internacional sobre Políticas Públicas del Patrimonio”,  realizado en París y organizado por el Centro de Estudios Ecuatorianos: “Por su parte, Jean- Jacques Curtet, bisnieto de Juan Montalvo entregó una flauta y una fotografía del escritor ecuatoriano, reliquias que serán transferidas al Ecuador a fin de que sean expuestas en un museo nacional”. 

Otro aspecto admirable de este libro Juan Montalvo en París son la reproducción de artículos de Juan Montalvo –firmados o no- sobre él, desconocidos o inéditos:
Francia no fue únicamente un lugar de asilo para Juan Montalvo. Además de haber saciado sus aspiraciones más íntimas de cultura, de haberse empapado en lo más valioso de las letras francesas, logró ver su pensamiento plasmado en obras y publicadas varias de sus producciones literarias. A parte de algunos de sus libros fundamentales, como vamos a ver, Juan Montalvo firmó en París algunos de sus artículos o breves ensayos muy conocido... Con todos estos antecedentes (obras de Roberto Agramonte) inicié mis investigaciones, particularmente en la Biblioteca Nacional de París. He examinado minuciosamente libros, periódicos y cosa de 25 revistas 20 del siglo XIX), en relación con este asunto. Aquello que ante todo sorprende es la cantidad, la variedad de publicaciones, revistas en español, en francés, que en el siglo XIX y más exactamente en los últimos 30 años se publicaron en París y estaban dedicadas a problemas latinoamericanas de toda índole. Por el número, por la calidad de algunas publicaciones y la importancia de varios de sus colaboradores de Francia, España y América, puedo afirmar que no ha habido después nada igual, si se exceptúan los años de la aparición del Mundial, con Rubén Darío y el grupo de escritores que le acompañaba. He sacado, pues en microfilm tales documentos y, fruto de mis investigaciones fué mi primer volumen ‘JUAN MONTALVO, DOCUMENTOS’. Son escritores olvidados que no han sido recogidos ni en ‘Páginas desconocidas’, ni en ‘Páginas inéditas’de Roberto D. Agramonte y, aunque, publicados en revistas, folletos del siglo pasado, continúan ignorados no solamente del gran público, pero también de especialistas de los estudios montalvinos. Los microfilms de estos documentos los entregué personalmente en el Ministerio de Educación Pública y cultura del Ecuador… En este volumen, añadiendo algunos que no están en el primero, presento estos Documentos en el orden siguiente:
A) Artículos de Juan Montalvo y juicios críticos sobre su obra, publicados en la revista EUROPA Y AMERICA (29 artículos);
B) Artículos sobre Juan Montalvo, su obra o que se relacionan con su presencia en París, en otras revistas (5 artículos); y
C) Artículos de la revista EUROPA Y AMERICA que no llevan el nombre del autor; juzgo son de Montalvo y, en todo caso, los someto a la crítica de los especialistas de estos estudios (20 artículos)… ” (11).

Para concluir sobre este punto me permito formular esta sugerencia, la necesaria reedición de esta obra por ser agotada y, sobre todo, por  la supresión de artículos, alteración de fechas y títulos, etc… como lo pueden constatar al leer el artículo reproducido en el blog: “Para los lectores de Juan Montalvo”. A pesar de esas fallas, quiero resalta esas palabras del eminente montalvista, Roberto Agramonte:
Mi querido y recordado amigo… Pablo Balarezo me envía su Montalvo en París (2 volúmenes). Regio, me lo leí en un solo día, experimentando mil emociones. Labor de pesquisa de primer orden. Datos y conceptos nuevos, amor al gran personaje. Todo Montalvo en París. Gracias por sus citas a mis estudios montalvinos. Sorpresa grata ante artistas desconocidos. Libro de consulta indispensable para al biógrafo. Felicitación de corazón-. Su amigo que mucho le aprecia y recuerda”  (12). 

así como lo que manifestó el montalvista Oswaldo Barrera Valverde:
Considero feliz el instante en que llegó a esta ciudad iluminada por la fama del más grande de sus hijos, el libro del doctor A. Darío Lara, infatigable investigador de la huella montalvina en París, con dedicatoria reverente para la Casa de Montalvo y como el mejor tributo de homenaje a la celebración del Sesquicentenario de su nacimiento… Ambato, la ciudad natal de don Juan, su gloria más luminosa; ejemplo y símbolo trascendental para la juventud iberoamericana, con honda complacencia tributa su gratitud al doctor A. Darío Lara, por esta obra generosa de aporte esclarecedor en la biografía y complementario en la producción literaria de quien fue sin duda el más pulcro estilista que en América haya tenido el idioma de Luis León, Teresa de Avila, Juan de la Cruz, Quevedo, Cervantes” (13).

Así, esta breve presentación nos permite abordar ahora otro tema montalvino de relevancia:  “Juan Montalvo en la Universidad francesa”.
Su autor formula estas precisiones: “El año de 1989, Bicentenario de la revolución francesa, nos recordó también el primer centenario de la muerte de Juan Montalvo… Gracias a mis tareas docentes en la Universidad de París X-Nanterre, había propuesto que para el bienio 1987-1989, en el programa de ’Estudios Ibéricos y Latinoamericanos’constara la vida y la obra de Juan Montalvo. Para lo cual era urgente la preparación de una ‘antología’ con las mejores páginas del ilustre escritor, de modo que los estudiantes pudiesen leer y meditar en un autor que les era totalmente desconocido…En París, en Francia poco se hizo. No se pudo contar con la ‘antología’ prevista, de modo que debimos acudir a la obra del doctor Galo René Pérez MONTALVO, editada por el Banco Central, en 1985.Gracias al servicio de fotocopia pude ofrecer a mis estudiantes textos de: Rodó, Unamuno, Gozanlo Zaldumbide, Pérez Guerrero, Jorge Carrera Andrade, Roberto Agramonte… sobre Montalvo y hasta unos versos de la célebre epístola de Rubén Darío: ‘A Juan Montalvo’…Con enorme satisfacción pude comprobar cómo alumnos para quienes en octubre de 1988, Montalvo era un nombre desconocido y que inclusive algunos ignoraban la existencia del Ecuador, país lamentablemente tan poco conocido fuera de ciertas esferas como éstas de París X, pude comprobar digo cómo luego de pocos meses de estudio asiduo, de atentas lecturas se hallaban capacitados para escribir páginas muy interesantes sobre temas tan variados como los que mencionaré. Desde luego, me ha llamado la atención la insistencia con que se repiten líneas como las siguientes de Laurence Joaunny: ’Con el centenario de la muerte de Montalvo descubrimos o redescubrimos el genio literario de este gran autor ecuatoriano’… En este artículo reproducido en el blog ya mencionado, les invito a leer los comentarios de unos quince estudiantes universitarios.

Otra actividad cultural que vale la pena resaltar:
Finalmente, no dejaré de referirme a un acto que fue como un último homenaje a Juan Montalvo. La Universidad de París X, como la mayoría de las Universidades Francesas, asegura un servicio de emisiones por radio, para la cultura general. En este programa de ‘Enseñanza a distancia’ se encuentra una rica variedad de títulos que se refieren al estudio de idiomas extranjeros, letras, historia, teatro, artes, etc. Invitado por la Directora del ‘Service Teledix-Université de Paris’, señora Danièle Bussy-Genevoix, para participar en dicho programa, se inscribió para el año universitario 1989-1990 mi colaboración con el título: ‘Tres precursores de la cultura francesa y de la amistad Francia-América Latina’… En mi segunda intervención, el lunes 19, hice una presentación de Juan Montalvo, insistiendo naturalmente en sus relaciones con Francia, en su permanente combate por la defensa de los Derechos del Hombre, inspirado también por los grandes maestros del pensamiento francés. Los servicios de la Universidad tienen a la disposición de los interesados todos los casetes de un programa tan variado y que se difunde a través de numerosas Universidades de otros países”. Asimismo estos dos programas de radio están integralmente transcritos en francés, en el blog que ustedes conocen: Trois Pionniers de la Culture Française et de l’Amitié France-Amérique Latine: Pedro Vicente Maldonado y Sotomayor, Eugenio de Santa Cruz y Espejo et Juan Montalvo.

Estas rápidas y necesarias evocaciones del estudio de la obra de Juan Montalvo en una importante universidad francesa, donde existe el Centro de Estudios Ecuatorianos -muy posiblemente la única estructura universitaria existente en Europa dedicada al Ecuador- me permiten referirme al robo del busto de Juan Montalvo en París y las distintas gestiones diplomáticas realizadas por nuestra Embajada en Francia.

Veamos los hechos:
En la primera quincena del mes de marzo de 1981, desapareció el busto de Juan Montalvo de la Plaza de Champerret. Con el busto de Montalvo desapareció también el del mexicano Justo Sierra. Me fue fácil comprobarlo, ya que diariamente paso por ese sitio mañana y tarde. Me di cuenta de este robo un viernes por la tarde”.

Luego, las actuaciones diplomáticas:
Comuniqué inmediatamente a la Embajada y el 24 de marzo se envió al Quai d’Orsay la Nota N° 4-2-24/81. Como no se recibió contestación, se remitió, el 19 de mayo, la Nota N°4-2-38/81. Se informó a la Cancillería de Quito en la Nota N° 4-1-101/81, de 24 marzo de 1981. El señor Embajador, Gonzalo Abad Grijalva, tuvo oportunidad de referirse a este robo en varias conversaciones con el Alcalde, señor Jacques Chirac. En la visita que realicé en compañía del Embajador Filoteo Samaniego, al Director General de Asuntos Culturales de la Cancillería Francesa, el 30 de agosto de 1981, nos referimos a este robo y a la conveniencia de que Francia se ocupara de reponer los bustos robados. El señor Jean-Bernard Raimond prometió interesarse en el asunto. La verdad es que nunca dio señales de vida.
Felizmente, el Alcalde de París se preocupó de resolver este problema. Como la estatua de Bolívar había sido transportada de la Plaza de Champerret al sitio que ocupa hoy junto al puente Alexandre III, en diciembre de 1980, y se iba a inaugurar en el sitio que ocupaba en Champerret la estatua de Miranda, para esta inauguración la Alcaldía de París juzgó conveniente que los dos bustos robados fueran reemplazados. Así, recibimos en la Embajada de París la visita del escultor venezolano señor Arturo Ruz Aguilera, autor de la estatua de Miranda, quien había recibido el encargo de la Alcaldía de París de esculpir los bustos de Montalvo y Sierra. Personalmente, le entregué una fotografía del busto histórico que está en mi oficina de la Embajada y con esa foto, el artista trabajó el nuevo busto que fué colocado en su puesto, así como el de la Sierra, hacia el 17 de enero de 1982. Se informó también a Quito en la Nota N° 4-1-28/82, de 21 de enero de 1982. Si el nuevo busto, copia del de la Embajada, le representa en la forma más conocida de Montalvo y no con la clámide romana que llevaba en el busto robado de Champerret, hay que reconocer que este nuevo busto no iguala en calidad a su original. Este original fue hecho por Michelet de acuerdo con una foto que la señora Augustine Contoux prestó al Ministro Víctor Manuel Rendón, con su hijo Jean, según refiero en mi trabajo “Juan Montalvo en París”. El busto robado, en bronce, fue inaugurado en 1936, por Gonzalo Zaldumbide y fue obra del escultor uruguayo, Pablo Mañé, según se lee al pie de la foto “ofrecido por el Ecuador a la Ciudad de París, para ser erigido en el Square de América Latina”. Según Gonzalo Zaldumbide: “el gran periódico El UNIVERSO de Guayaquil abrió una suscripción… y muestra el carácter nacional del tributo de admiración para nuestro escritor el más representativo.
De todos modos, este incidente del robo del busto de Juan Montalvo sirvió para que entrara en relación con otros miembros –un tanto alejados– de la familia del escritor ambateño. Recordaré que Robert Simard, que está al origen de mis investigaciones, es hijo de Suzanne Contoux, hermana de madre de Jean Contoux-Montalvo, hijo de Juan Montalvo”.

Ustedes podrán leer en el blog, el artículo completo, titulado: “A propósito de un busto y de un parentesco”.

Y siguió un largo silencio…” (14).

Una vez evocadas estas distintas escenas montalvinas de Gonzalo Zaldumbide y A. Darío Lara, que tanto han marcado la difusión de la obra de nuestro Cosmopolita en Francia y en el país, durante el siglo XX,  -sin pretender de ninguna manera a la exhaustividad- sólo es un brevísimo panorama, me pareció esencial referirme a dos eventos que -en cuanto al montalvismo en Francia- han marcado el siglo XX: el Coloquio de Besançon sobre nuestro Cosmopolita y la traducción al francés de fragmentos de Juan Montalvo.

La Académica Susana Cordero Espinosa con toda razón calificó la edición del Coloquio de: Juan Montalvo, organizado por el Departamento de Estudios Hispánicos e Hispanoamericanos de la Universidad de Besançon, como: “este libro admirable”.  Retomaré varias de sus descripciones, pero antes de hacerlo, deseo resaltar la importancia de los investigadores de los continentes americano y europeo que asisitieron a este histórico Coloquio:
En este coloquio aportaron su participación  científica varios investigadores distinguidos y personalidades eminentes de ambos Continentes: Germán Arciniegas, Louis Arquier, Benjamín Carríon, A. Darío Lara, Claude Dumas, Julián Garavito, Gabriel Judde, Hugo Montalvo, Alexis Naranjo (hijo del Dr. Plutarco Naranjo), Galo René Pérez, Renaud Richard, Noël Salomon, sin contar naturalmente los profesores del Departamento de Besançon. A última hora no pudieron presenciar este Coloquio internacional, aunque nos ayudaron a veces con sus generosos consejos, -y sólo citaré a los ecuatorianos- Jorge Enrique Adoum, Jorge Carrera Andrade, Juan Isaac Lovato, …” (15). 

Pero, antes de continuar recordando algunas facetas de este Coloquio, una pregunta ¿cuál fue la razón o fueron las razones de este coloquio en Besançon?:
Honra eterna corresponde a Besançon por haberse publicado en esta ciudad, en la Imprenta Joseph Jacquin, la primera edición de ‘Los Siete Tratados’… Esta fue, pues, la primera obra importante que Juan Montalvo tuvo la alegría de ver impresa en Francia y, sin duda, sirvió a reconfortarle en su destierro… 1895: Nuevamente en Besançon, obra póstuma, en la Imprenta Paul Jacquin se publica ‘Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, ensayo de imitación de un libro inimitable” (16).

Una vez formuladas estas precisiones, retomaré esta crítica de la Académica Susana Cordero Espinosa:
Atentos los profesores del Departamento de Estudios Hispánicos e Hispanoamericanos de la Facultad ante dicha, por dar a conocer el Continente Latinaomericano, ‘en particular los cambios profundos que ha vivido en el siglo XIX’, creyeron indispensable la organización del primer coloquio sobre la América latina, eligiendo precisamente a D. Juan Montalvo y su obra como centro del mismo; consideraron los eruditos profesores que Montalvo, además de ser uno de los escritores más notables del siglo XIX en español, estuvo ligado a Francia por especiales lazos…”  (17).

Este Coloquio de Besanzón marcó los estudios montalvinos en Francia y veremos que -para la conmemoración de los 130 años de la muerte de Juan Montalvo- esta llama puede ser reactivada; constátenlo ustedes con sólo citar las seis partes de este Coloquio:
1) Juan Montalvo : el hombre y el escritor. Problemas generales.
2) Páginas olvidadas e inéditas.
3) Literatura y estética.
4) Historia.
5) Sociedad.
6) Juan Montalvo y Francia.

Esos destellos referentes a este gran Coloquio, me permiten formular dos conclusiones, la primera tomada de la Académica Susana Cordero Espinosa: “Finalmente el epílogo (del Coloquio de Besancon), que consiste en un resumen de las discusiones alrededor de cada ponencia, cierra magistralmente este libro admirable, tanto por la calidad de los trabajos presentados, como por el programa y el ejemplo que significan para los investigadores que busquen adentrarse debidamente auxiliados en la obra de Don Juan” (18);

 y, la segunda, la urgente necesidad de reeditar: “este libro admirable” de 240 páginas.

Otro acontecimiento trascendente en la difusión y el mejor conocimiento de la obra montalvina en París y Francia fue la traducción al francés de varios fragmentos de las obras del ilustre Ambateño. ResumIremos en varias partes, este gran suceso que: “quedará inscrito en letras de oro como un singular homenaje a Juan Montalvo”. En pocas palabras, por primera vez, se traduce el Cosmopolita al francés:
El jueves 23 de octubre de 1997, en el saloncillo adjunto a la sala X de la Unesco, al pie del mural de Oswaldo Guayasamín, se llevó a cabo la presentación del libro Juan Montalvo-Œuvres choisies. Antes de referirme a este acto que reunió a un selecto grupo de ecuatorianos y a varios amigos de diferentes países, creo necesario recordar el génesis de un proyecto iniciado en 1982 y que vino a coronar la presentación mencionada.
Cuando la celebración del sesquicentenario del nacimiento de Juan Montalvo (1832-1982), nuestro activo Embajador del Ecuador en París, Delegado Permanente ante la Unesco, que por excepcionales circunstancias asumía también en dicho Organismo las funciones de ‘Presidente del Grupo Latinoamericano’y de ‘Presidente del Grupo de los 77’, (añadiré, además, que estaba de candidato a un puesto en el Consejo Ejecutivo de la Organización, elección que la tenía segura a ciento por ciento, si la miopía de ciertos funcionarios de  ‘carrera’ no hubieran cometido la barbaridad de separarle de sus funciones antes de tales elecciones), pues bien el Embajador Gonzalo Abad Grijalva, para asociarse al programa que preparaba Ambato en ocasión de aquel sesquicentenario, resolvió presentar a las autoridades competentes de la Unesco el proyecto de la edición de un libro con páginas selectas de Juan Montalvo…” (19).  

SEGUNDA PARTE: “El Embajador Gonzalo Abad Grijalva presenta el proyecto de una antología de Juan Montalvo que debía publicarse en edición bilingüe, español-francés. Se resolvió que dicha antología sería preparada por los señores Alfredo Pareja, Plutarco Naranjo y el suscrito. La propuesta ecuatoriana fue aprobada por la Unesco, como lo prueban los cinco puntos de la ‘Recomendación’del Consejo ejecutivo, en su 114a Reunión, de 5 a 21 de mayo de 1982. El primer punto de la Recomendación dice: ‘El Consejo Ejecutivo, Considerando que el 13 de abril de 1982 se cumplió el 150o aniversario del nacimiento de Juan Montalvo, notable escritor y ensayista nacido en Ambato (Ecuador),… 5. Recomienda al Director General que prevea sobre todo la posibilidad de publicar en la colección de obras representativas un libro con las obras escogidas de Juan Montalco (114 EX/SR.12)…
Como haciendo excepción a tal categoría de funcionarios, debo destacar la activa y permanente preocupación de nuestro Delegado Alterno ante la Unesco, doctor Mauricio Montalvo (por algo lleva el apellido de su ilustre antecesor), quien desde su designación, en 1996, no ha dejado de interesarse en tan noble proyecto. Cada vez que me permití interrogarle sobre el asunto, siempre manifestó su preocupación, asegurándome que no estaba lejano el día en que ese libro estaría en mi biblioteca…”

TERCERA PARTE: “Es lo que ocurrió el 23 de octubre de 1997. Por una invitación del Embajador del Ecuador, Delegado Permanente ante la Unesco, doctor Juan Cueva Jaramillo se anunció la presentación del libro ‘JUAN MONTALVO-ŒUVRES CHOISIES’, editado por la Unesco y las Ediciones l’Harmattan, dentro de la colección  ‘La philosophie en común’. La traducción al francés ha sido preparada por mi excelente amigo y colega de la Universidad de París X, Profesor Gabriel Judde…, el acto conoció un brillante éxito y debe ser conocido por nuestros compatriotas, pues quedará inscrito en letras de oro como un singular homenaje a Juan Montalvo…, la Rectora Gendreau-Massalou analizó los grandes capítulos de la vida de Juan Montalvo; se refirió al ensayista, al polemista, al defensor constante de la dignidad humana, siempre preocupado por la difusión de la educación del pueblo. Sus  palabras me confirmaron en una afirmación que expresé alguna vez: ‘Por su lucha permanente por la libertad, la difusión de la educación, por sus combates por la dignidad y derechos del hombre, Juan Montalvo puede ser considerado con justicia como un precursor, en el siglo 19, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura”.

CUARTA PARTE: “Vengamos ahora al libro que publica la Unesco. El volumen en francés consta de 305 págs. Se abre con una Introducción (páginas 9 a 19) del eminente montalvista Plutarco Naranjo; siguen las páginas 21-31, con los estudios ’Las obras de Montalvo y Bibliografía’, por Gabriel Judde, el traductor de los 15 capítulos del libro (páginas 35 a 301), en que se presentan, con 15 subtítulos, 63 artículos escogidos en 6 obras de Juan Montalvo, en este orden: El Cosmopolita 21 artículos, Las Catilinarias 13 artículos, Los Siete Tratados 13 artículos, El Espectador 9 artículos, El regenerador 5 artículos, Páginas inéditas 2 artículos… En conclusión, la presentación de este 23 de octubre marcará una fecha en los anales ‘montalvinos’. La Embajada, la Delegación del Ecuador ante la Unesco merecen cálidas felicitaciones por haber colocado muy alto el nombre de nuestro país, gracias a la exaltación de uno de los hijos más preclaros, Don Juan Montalvo. En adelante será leído en la lengua de Lamartine, de Víctor Hugo, a quienes tanto admiró y leyó en sus días parisienses. Bella ocasión de iniciar una campaña de ‘descubrimiento’ del gran moralista y educador de los Ecuatorianos”. Estas citaciones provienen del artículo “Juan Montalvo de regreso a París” que ustedes pueden leer en el blog ya señalado (20).

En este colaje tan fragmentario, hemos intentado dar a conocer las principales personalidades y eventos montalvinos que se celebraron en París y en Francia, durante el siglo XX. Ahora al acercarse la conmemoración de los 130 años de la Muerte de Juan Montalvo en París (1889-2019), presentaré algunas consideraciones sobre la necesidad para el Servicio Exterior Ecuatoriano, en el siglo XXI, de contar con una política pública cultural para un mejor conocimiento y difusión de la obra de nuestro Cosmopolita.

Al acercarse la conmemoración de los 130 años de la muerte de Juan Montalvo en París (1889-2019) -aprendiendo de las brillantes actividades de la diplomacia cultural del siglo XX y de ciertas limitaciones- me parece que existe una necesidad absoluta  para el Servicio Exterior Ecuatoriano: contar por parte del Estado con una política cultural pública montalvina. Para este efecto, recordaré esas palabras de Gonzalo Zaldumbide:
“…; el Montalvo en fin uno y vario de su obra múltiple y única, nos pertenece; pero al mismo tiempo nos sobrepasa, nos incorpora en el concierto de las grandes fuerzas que rigen la gravitación de los espíritus en torno de un ideal de cultura y belleza cada vez más alto y más perfecto. Es una de aquellas glorias que justifican nuestra existencia como nación en el acervo de valores que van acumulando y por el cual viven emulando todas las Naciones. He venido tan solo a recorrer sus huellas terrenas de hombre en este suelo que lo vio con naturalidad vagar como uno de sus tantos hijos, sin darse cabal cuenta del milagro sino, como sucede siempre y en todas partes, cuando la consabida revelación póstuma lo fue acreciendo y agigantando para la eternidad ” (21). 

Otra necesidad absoluta para el Servicio Exterior Ecuatoriano es contar con la reimpresión de sus obras completas y los estudios críticos publicados en esos últimos ciento veinte años, particularmente las ediciones de la Casa de Montalvo y de la Biblioteca Letras de Tungurahua. Y ahora en el siglo XXI, el internet nos permite subir toda su obra en línea. Así en un clic, el lector podrá leerla en cualquier parte del mundo, y en un segundo clic, conocer las críticas nacionales e internacionales, editadas desde el siglo XIX. Las instituciones públicas del Ecuador tienen la palabra, no pueden perder esta histórica oportunidad: mundializar a Juan Montalvo.

    Para esta conmemoración debería fundarse un “Comité por los 130 años del fallecimiento de Juan Montalvo” con la creación de Premios, de traducciones, de “cofret” de cd con la obra completa de nuestro Cosmopolita, entre otras actividades. Para Francia, sería muy deseable organizar en París el II° Coloquio Juan Montalvo -puesto que el primero se realizó en Besanzón, en 1975-  con la Embajada del Ecuador en Francia, la Delegación Permanente del Ecuador ante la Unesco, el Centro de Estudios Ecuatorianos de la Universidad de París Oeste-Nanterre, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de Besanzón.

Bien terminaré esta ponencia con esta petición: ¡manos a la obra! ¡a mundializar los escritos de Juan Montalvo y la obra crítica tan rica y variada, formulada desde el siglo XIX!

Muchas gracias.

NOTAS:

(1) Coloquio Juan Montalvo: “Montalvo ideólogo liberal de América Latina”, 24-25- Abril-2014, Ambato-Ecuador. Ponencia presentada el 25 de abril en Ambato.

(2) Antes de esta ponencia, entregué a sus organizadores un documento intitulado: plan de mi presentación  en el que precisaba sus diferentes partes:
- 1) La obra montalvina de Gonzalo Zaldumbide
a) La reimpresión de las obras completas de Juan Montalvo en la editorial Garnier Hermanos (15 tomos).
b) La colocación de la placa en el 26 de la calle Cardinet, en la casa donde falleción Juan Montalvo.
c) La colocación del busto de Juan Montalvo, junto al de Martí, Rodó y Rubén Darío, alrededor de la estatua del Libertador Simón Bolívar, en la Plaza Champerret, en París.
d) Las publicaciones montalvinas de Gonzalo Zaldumbide en Francia.

- 2) La obra montalvina de A. Darío Lara:
a) Los descendientes de Juan Montalvo en París y páginas desconocidoas u olvidade del Cosmopolita.
b) Juan Montalvo en la Universidad francesa.
c) A propósito de un busto.

- 3) Otros aspectos de la obra montalvina en Francia:
a) Juan Montalvo en Francia, actas del Coloquio de Besanzón de la facultad de letras y ciencias humanas.
b) Juan Montalvo traducido al francés/œuvres choisies, l’Unesco-l’Harmattan, ver el anexo donde está transcrito en su totalidad esta presentación.

(3) A. Darío Lara: Juan Montalvo en París, tomo II, fotomecánica-impresión: Ministerio de Educación y Cultura, Quito-Ecuador; pág. 344.

(4) Gustavo Salzar (editor) Gonzalo Zaldumbide, cuadernos a pie de página no 3; págs. 21 y 23.

(5) Susana Cordero de Espinosa: “Panorama de los estudios críticos sobre la obra de don Juan Montalvo”; p. 16, en: Diario, Cuentos, Artículos, páginas inéditas I Juan Montalvo, biblioteca letras de Tungurahua, editorial «Pio XII», Ambato-Ecuador.

(6) Páginas de Gonzalo Zaldumbide – selección de Humberto Toscano, tomo II, Departamento Editorial de Educación, Quito-Ecuador, 1961; pág. 127.

(7) A. Darío Lara: “Juan Montalvo en París”, ACTAS DEL COLOQUIO DE BESANÇON (facultad de Letras y Ciencias Humanas, Departamento de Estudios Hispánicos e Hispanoamericanos: 15-17 de marzo de 1975. Imprimerie Jacques et Demontrond-25000 Besançon; p. 194; reproducido en su totalidad en el blog. 

(8) Gonzalo Zaldumbide, in: Juan Montalvo, Biblioteca Ecuatoriana Clásica, Corporación de Estudios y Publicaciones, Quito-Ecuador; pp. 89-90 y 96.

(9) Revista CULTURA, volumen III, No. 7, mayo-agosto 1980, Banco Central del Ecuador, páginas 120-136 y en La Vitrina de un País sobre el Mundo, informes de los Diplomáticos Franceses del siglo XIX. Biblioteca del Pensamiento Internacionalista del Ecuador, N° 1, Abya-Yala Editing. Quito-Ecuador; págs. 339-359. Gonzalo Zaldumbide, Ministro Plenipotenciario del Ecuador en París (1923-1929); pp.131 y 132).

(10) Memoria No 3-4, revista de la Sociedad de Investigaciones Históricas y Geográficas, 1993-1996, ediciones LA PRENSA, Tulcán-Ecuador; pp. 403-410.

(11) A. Darío Lara: Juan Montalvo en París, tomo II, fotomecánica-impresión: Ministerio de Educación y Cultura, Quito-Ecuador; pág. 347.

(12) Claude Lara: Este otro Montalvo. Ediciones Abya-Yala. Quito-Ecuador; pág. III.

(13) A. Darío Lara: Juan Montalvo en París, tomo I, fotomecánica-impresión: Ministerio de Educación y Cultura, Quito-Ecuador; pág. XVI.

(14) Idem nota 7; p. 195.

(15) Idem nota 7; p. 5. Sobre este punto, resaltaremos lo que el Profesor Albert Dérozier escribió: “Miguel Ángel Asturias debía presidir este Coloquio… Su fallecimiento nos priva de una presencia que hubiera sido un honor y un aporte maravilloso para todos…”, ibid.; pág. 13.

(16) A. Darío Lara, ibid; p. 193.

(17) Idem nota 5; p. 35.

(18) Ibidem; pág. 41.


(20) Ver también los comentarios y anécdotas de Jorge Jácome Clavijo, in: “Montalvo traducido al francés”, en: Trás las huellas de Montalvo (edición póstuma) tomo II, artículos y discursos. Quito-Ecuador; pp. 89-91.

(21) Gonzalo Zaldumbide in: Juan Montalvo, Biblioteca Ecuatoriana Clásica. Corporación de Estudios y Publicaciones. Quito-Ecuador; p. 82.


ANEXO: PLAN DE LA PONENCIA JUAN MONTALVO EN PARÍS –UN BRILLANTE EJEMPLO PARA LA DIPLOMACIA CULTURAL ECUATORIANA

Introducción:

    Compatriotas iIlustres han escrito sobre la estadía y la obra de Juan Montalvo en París, en Francia; por esta razón, al iniciar el siglo XXI, me parece más interesante abordar este tema al dar a conocer y describir la calidad y la variedad de la obra montalvina de nuestra diplomacia en París y en Francia, en el siglo XX (1).

    Sin embargo, algunas precisiones son indispensables, primero, recordaré en algunos párrafos su estadía en ese país:

“Juan Montalvo residió en Francia en tres épocas perfectamente determinadas. En 1857, el expresidente José María Urbina fué designado Ministro del Ecuador en París, por su sucesor el general Francisco Robles. Urbina escogió a Juan Montalvo como Agregado Civil. Por motivos de política interna, Urbina canceló su viaje y Montalvo vino a París, en 1857; fué designado Secretario de la Legación ecuatoriana, el 1o de julio de 1858; su jefe fué Pedro Moncayo, eminente ciudadano, escritor y polemista, hombre de gran carácter. Montalvo tenía 25 años, se hallaba en plena fuerza de la juventud, de sus ilusiones y de su ambiciones de gloria, del prestigio literario. Vivió en París, estudió, meditó y aprendió. A su regreso de un viaje por Italia, en los comienzos de 1858, entrevistó a Lamartine. Pero, por motivos de salud, debió abandonar Francia, luego de un viaje en que recorrió Suiza, España. Regresó al Ecuador en 1860.
En su segundo viaje vino en carácter de desterrado, luego del golpe de Estado de García Moreno, en 1869, Montalvo salió por Colombia. Gracias a la ayuda de otro Ecuatoriano, Eloy Alfaro, que residía en Panamá, pudo realizar su segundo viaje a París, a mediados de 1869. Tal estadía en París fué más corta; pues debió abandonar Francia a causa de su pobreza, por una parte, y los presagios de la guerra franco-prusiana, por otra. Era el año de 1870. De Panamá Montalvo pasó a Lima y nuevamente vino a residir en Ipiales, donde vivió hasta 1876. En Ipiales recibió la noticia del asesinato de García Moreno, el 6 de agosto de 1875.
Su tercer viaje a Europa coincide también con otra dictadura, la del general Ignacio Veintemilla (1876-1883), contra quien el polemista lanzó sus tremendas Catilinarias. Hacia el mes de octubre de 1881, Juan Montalvo residía ya en París y en esta ciudad permanecerá  hasta su muerte, en 1889. Siete años de grandes sufrimientos; de amargo destierro. Pero, también, años valiosos entre los más y en los que produjo obras fundamentales, como los tres tomos de El Espectador” (2).

    Luego, mencionar las ediciones de  sus publicaciones en Francia:
Los Siete Tratados, en dos tomos, en la ciudad de Besançon, 1882.
La Mercurial eclesiástica, París, 1884.
El Espectador, tomo I, París, 1o de junio de 1886.
El Espectador, tomo II, París, el 15 de junio de 1887.
Mercurial eclesiástica, París, segunda edición, 1887.
El Espectador, tomo III, París, 15 de marzo de 1888.
Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, ensayo de imitación de un libro inimitable,  en la ciudad de Besançon, 1895” (3).
   
Y, finalmente acerca de este paréntesis, me referiré muy brevemente  a la descendencia de Juan Montalvo en Francia, con la reproducción de una carta de su hijo, Jean Contoux-Montalvo, acerca de una “nota relativa a la vida de mi Padre en París”  (4).

    Ahora, abordaré este tema, al presentar y comentar los principales rasgos de la obra montalvina en París y en Francia de la diplomacia cultural ecuatoriana, durante el siglo XX, con las reediciones de sus escritos, las traducciones, los estudios universitarios, los coloquios, la placa y el busto  de Juan Montalvo.

    Y, al acercarse la conmemoración de los 130 años de la muerte de “Montalvo en París” (1889-2019), concluiré sobre la necesidad de elaborar para el Servicio Exterior Ecuatoriano una política pública cultural para el siglo XXI que, en cuanto al “Cervantes americano”, sea aún más fecunda, variada y rica como aquella del siglo pasado.  

NOTAS :

(1) En el blog: Ecuador, arqueología y diplomacia, el lector encontrará varios estudios sobre Juan Montalvo, su obra y su difusión:
(2) A. Darío Lara Montalvo en París, tomo I, Subsecretaría de Cultura-I. Municipio de Ambato, Quito-Ecuador, 1983; págs. 21-22.
(3) A. Darío Lara Montalvo en París, in Juan Montalvo en Francia: actas del Coloquio de Besançon- Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Departamento de Estudios Hispánicos e Hispanoamericanos: 15-17 de marzo de 1975, imprimerie Jacques et Demontrond, Besançon-Francia; págs. 193-194.

ANEXO : UNA NOTA RELATIVA A LA VIDA DE MI PADRE EN PARÍS

[…] Mi padre tenía en París una vida sencilla y regular. Generalmente escribía en la tarde, a veces, en la noche. Le gustaba recibir, particularmente al final del día, a algunos amigos de la colonia sudamericana: entre los ecuatorianos, especialmente el señor Dorn y de Alsúa. Me acuerdo de este último, porque me tomaba siempre en sus rodillas para jugar conmigo. Este recuerdo me hizo que yo interviniera en su favor ante mis colegas de los cotidianos parisienses, cuando en 1934, estuvo comprometido en el “affaire Stavisky” para que su nombre fuese citado lo menos posible. Me sentí feliz por haberlo obtenido de la amistad de ellos. Naturalmente, el Señor Dorn nada supo de todo aquello y no tuvo, por consiguiente, que agradecerme.

Mi padre recibía también a amigos franceses escritores, con los que estaba ligado. Sentía sumo placer parece, en estos intercambios de ideas de los que sacaba siempre provecho, porque tenía el espíritu curioso de todas las cosas y su memoria era prodigiosa.

Hacia el final de la tarde iba, con bastante frecuencia al diario “El Figaro”, entonces el gran cotidiano literario y mundano de la calle Drouot, al que daba, de tiempo en tiempo, artículos con el fin de aumentar sus recursos. Allí encontraba en los salones y la sala de redacción, a escritores célebres y periodistas conocidos con los que se complacía en conversar.

Sus costumbres eran regulares. Casi cada mañana -era su paseo- descendía a pie de la Plaine Monceau primero de la calle de la Neva, luego de la calle Cardinet, hasta el Bulevar de los Italianos para hacerse lustrar los zapatos en el Pasaje de la Opera (que hoy ha desaparecido). No quería que esta tarea se hiciera en casa, ni siquiera por la sirvienta.

Gran amador de café, como muchos hombres de letras, iba él mismo a abastecerse en la casa Pantin, Calle Tronchet, y la mezcla que escogía era tostada por mi madre, en la casa […]

Desarrollo:

- La obra montalvina de Gonzalo Zaldumbide:
“La presencia en París de uno de nuestros mejores prosistas de este siglo, discípulo de Juan Montalvo, diplomático y ensayista admirable, Gonzalo Zaldumbide, marcó aquel período de ‘entre dos guerras’ por una inmensa obra cultural y montalvina, no superada después”. (A)

- Reimpresión de las obras completas de Juan Montalvo en la editorial Garnier Hermanos (15 tomos).
- Colocación de la placa en el 26 de la calle Cardinet, en la casa donde murió Juan Montalvo.
- Colocación del busto de Juan Montalvo, junto al de Martí, Rodó y Rubén Darío, alrededor de la estatua del Libertador en la Plaza Champerret, en París.
- Hombre de Letras, después del ensayo en español que consagró a Montalvo, con un estudio de Max Daireaux sobre Rodó (París, Les Éditions France-Amérique, 1936), publicó su “Montalvo”, en “Cahiers de politique étrangère” que dirigía Gabriel-Louis Jaray.
(A) Idem nota 3.

- La obra montalvina de A. Darío Lara:
“Ambato, la ciudad natal de don Juan, su gloria más luminosa; ejemplo y símbolo trascendental para la juventud iberoamericana, con honda complacencia tributa su gratitud al doctor A. Darío Lara, por esta obra generosa de aporte esclarecedor en la biografía y complementario en la producción literaria de quien fue sin duda el más pulcro estilista que en América haya tenido el idioma de Luis León, Teresa de Avila, Juan de la Cruz, Quevedo, Cervantes – Oswaldo Barrera Valverde” (B).
- Juan Montalvo en la Universidad Francesa
- Los descendientes de Juan Montalvo en París y páginas desconocidas u olvidadas del gran Cosmopolita.
- A propósito de un busto y de un parentesco.
(B) Idem nota 2; pág. XVI.

-  Otros aspectos de la obra montalvina en Francia:
- Juan Montalvo en Francia, actas del Coloquio de Besançon (Facultad de letras y ciencias humanas-Departamento de estudios hispánicos e hispanoamericanos).
- Juan Montalvo Œuvres choisises Unesco/L’Harmattan.

 Conclusión:
Al acercarse la conmemoración de los 130 años de la muerte de “
Montalvo en París” (1889-2019), presentaré algunas consideraciones sobre la necesidad para el Servicio Exterior Ecuatoriano de contar con una política pública cultural de mejor conocimiento y difusión de la obra del Cosmopolita.

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