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viernes, 11 de febrero de 2011

El Museo Arqueológico de Salango y su Centro de Investigación


Por Catherine Lara*


El Museo Arqueológico de Salango y su centro de investigación (Salango, provincia de Manabí), nacieron con el Programa de Antropología para el Ecuador, liderado por Presley Norton entre los años 1978 y 1979. Esta iniciativa se originó con el proyecto de excavación del sitio de Río Chico, ubicado en la zona. Seis estratos culturales fueron identificados en este conjunto habitacional multicomponente: Valdivia, Machalilla, Chorrera, Bahía, Guangala y Manteño. Las investigaciones arqueológicas definieron que los habitantes precolombinos del sitio se aprovecharon de los recursos del mar y los ríos aledaños, logrando configurarse más tardíamente como señoríos que habrían practicado el comercio a larga distancia.

El museo y su centro de estudios son administrados por la comunidad de Salango, aunque el centro de investigación como tal esté actualmente promovido por la Escuela de Campo de Verano de la Florida Atlantic University, así como el Proyecto López Viejo de la Universidad de York.

El recorrido de la exposición está organizado en torno a tres ejes temáticos principales, a saber, por señoríos, por sitios arqueológicos, y por períodos cronológicos y culturales, con un énfasis particular en los recursos principales de la zona y en su diversidad ecológica. Cada uno de estos ejes es desarrollado mediante la exhibición de piezas, fotografías, mapas, reconstituciones, así como de paneles explicativos ampliamente detallados (extraña sin embargo que la información presentada esté exclusivamente en español...).


La evidencia arqueológica y etnohistórica permitió establecer la existencia de cinco señoríos precolombinos en la zona: Salango, Puerto-López (Tuzco), Agua-Blanca (Salangome), Machalilla (Sercapez), y Salaite (Cayo), en los cuales se encontraron estratos de ocupación Valdivia, Machalilla, Chorrera, Engoroy, Bahía, Guangala, Manteño. Cabe resaltar que, según los avances actuales de las investigaciones, el señorío de Salangome (actual comunidad de Agua Blanca) parece haber sido el más importante de la zona, ya que se habría extendido hasta el río Esmeraldas.

En lo que se refiere a los sitios arqueológicos principales de la zona, cuatro de ellos son presentados de forma más detallada: el de Salango, de la Isla de la Plata, de Puerto-López y Machalilla. Asimismo, Salango es definido como centro ceremonial en donde se habría procesado cantidades considerables de concha. Por su parte, la Isla de la Plata, sitio investigado por Dorsey, Norton y Marcos, es también descrita como adoratorio, y como puerto de comercio y de redistribución de conchas sagradas. Se destaca una presencia humana considerablemente temprana en el lugar (3600-1800 a.C. o Valdivia temprano), así como una posible ocupación inca en épocas tardías. Por otro lado, Puerto-López se caracteriza como centro urbano y puerto prehistórico, surgido en un período posterior a los demás sitios (presencia de estratos Bahía y Manteño principalmente). Por último, al sitio de Machalilla (estudiado por la arqueóloga Ann Mester), se lo considera como parte del señorío de Salango. Se trata de una urbe caracterizada por plataformas, terrazas y albarradas. Las crónicas hacen inclusive referencia a la práctica de actividades textiles en el lugar.

En último término, la exposición presenta cada una de las culturas identificadas en el lugar, en asociación a los períodos culturales que les corresponden.

El ecosistema de la zona se caracteriza por tres tipos de medios que al parecer fueron ampliamente explotados por cada uno de los conjuntos habitacionales del sitio conocidos en la actualidad, esto es, el bosque seco, el manglar y la orilla del mar. De hecho, los recursos más destacados encontrados en el registro arqueológico giran principalmente en torno a la concha, la balsa y el algodón. Las conchas explotadas fueron principalmente la ostra dentada (Spondylus princeps), y la concha perla (Pintada masotlanica). En cuanto al algodón y a la balsa, servían de materia prima a la fabricación de las balsas empleadas en el comercio a larga distancia, que, según el guión de la exposición, se habría practicado hasta zonas tan remotas como Acapulco o el desierto de Atacama.

A manera de conclusión, cabe valorar el dinamismo del centro arqueológico de Salango, el cual, más allá de constar de un museo de piezas arqueológicas, sigue promoviendo la investigación arqueológica en la zona. El museo en cuestión ofrece asmismo un panorama bastante claro y completo de la arqueología de la región, tanto a nivel del registro como de la información que le es asociada.


*Publicado en la Sección Museos del Portal Arqueología Ecuatoriana (2007)

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