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lunes, 14 de febrero de 2011

El parque arqueológico ecológico Rumipamba


Por Catherine Lara (2011)

El parque arqueológico y ecológico Rumipamba -32 hectáreas- está ubicado en la ciudad de Quito, entre las actuales avenidas Occidental y Mariana de Jesús (parroquia Altamira, faldas del Pichincha). Fue descubierto a raíz de una prospección en 1996, aunque empezó a ser estudiado de forma más detallada luego del hallazgo de contextos funerarios en 1998, momento en el cual el entonces llamado FONSAL y el Banco Central se hicieron cargo del yacimiento (Ugalde et al., 2009). Desde aquel entonces, las investigaciones estuvieron dirigidas por Victoria Domínguez, Mónica Bolaños, Manuel Coloma, Rodrigo Erazo, María Fernanda Ugalde, Rosalba Chacón y Ángelo Constantine entre otros. El sitio se encuentra actualmente bajo la custodia de la Dirección Metropolitana de Cultura.

Este yacimiento se asienta en una especie de terraza que domina la ciudad, en las inmediaciones de la “quebrada de Rumipamba”. Por analogía con el caso del cercano yacimiento La Florida, al parecer, este tipo de planicies pequeñas y elevadas era privilegiado dentro del patrón de asentamiento de las culturas precolombinas que habitaron la actual ciudad de Quito, tomando en cuenta desde luego la presencia de la ahora inexistente laguna de Iñaquito, que se extendía en ese entonces entre la moderna avenida Mariana de Jesús y la zona de Cotocollao. Los terrenos en que se encuentra Rumipamba pertenecían a María Augusta Urrutia. Apenas 5% del sitio ha sido investigado, pero las excavaciones llevadas a cabo han revelado ya algunas informaciones acerca de las poblaciones que lo ocuparon.

Por su parte, el museo como tal cuenta con la construcción conocida bajo el nombre de “casa de hacienda”, la misma que incluye un laboratorio equipado, salas de exposición y una “sala multimedia”. La visita, a cargo de los guías del museo, se organiza en torno a cinco rasgos específicos (de los cuales sólo cuatro pudieron ser visitados en esta ocasión), representativos del tipo de ocupaciones que caracterizaron al yacimiento. Éstos están protegidos por cubiertas y cuentan con paneles explicativos. En términos generales, se ha encontrado aquí cerámica del Formativo tardío, tumbas y ofrendas asociadas al Periodo de Desarrollo Regional, así como vestigios habitacionales y tumbas de poca profundidad (probablemente entierros secundarios) con cerámica escasamente decorada pertenecientes al Periodo de Integración, al que se atribuye los niveles ocupacionales más densos. Se recalca asimismo el hallazgo de material lítico.

El primer rasgo que conforma el inicio del recorrido turístico consiste en paramentos de piedra orientados hacia el Pichincha. Éstos han sido restaurados; dos hipótesis han sido planteadas acerca de su origen. La primera les atribuye la funcionalidad de senderos ubicados a manera de hitos para guiar los peregrinajes hacia el volcán (considerado como sagrado desde este punto de vista, lo cual asociaría Rumipamba a un lugar de culto e inclusive a un “observatorio astronómico” según algunos). Lo cierto es que se halló un cráneo humano dentro de una vasija con ofrendas en uno de los paramentos, lo cual parecería ir en el sentido de algún carácter especial asociado a estos muros. La segunda hipótesis plantea más bien que estos muros también habrían podido ser construidos a manera de contención de los material volcánicos provenientes del Pichincha. En realidad, estas dos hipótesis no se contradicen: así, desde un punto de vista comparativo, aunque en un contexto desde luego considerablemente lejano, valga recalcar que en el sitio Santa Ana-La Florida (cantón Palanda, provincia de Zamora Chinchipe), los entierros se encuentran al pie de muros que también ejercían una función de contención, por lo cual los usos funcionales y rituales no son necesariamente excluyentes.

En términos generales, dos niveles ocupacionales han sido identificados en este sector (el cual se extiende hasta el campus de la UTE): el primero lo conforman osamentas dispersas datadas del Formativo tardío. No se descarta que los pobladores de esa época hayan sido sorprendidos por algún fenómeno de origen volcánico. El segundo nivel por su parte fue asociado al Periodo de Desarrollo Regional.

El segundo rasgo exhibido en el circuito es la llamada “unidad 2”. Ésta reveló tres estratos culturales: el primero (Período de Integración) está conformado por los vestigios de un bohío con piso de chocoto y piedras lajas, en las afueras del cual se encontró un entierro orientado en dirección este. El segundo (Desarrollo Regional) consiste en muros de contención, mientras que el tercero evidencia la presencia de un fogón.

A su vez, la unidad 3 (fin de Desarrollo Regional/Integración Temprano) se caracteriza por la presencia de “plataformas” entre las cuales se encontraron vasijas que al parecer fueron intencionalmente rotas a manera de práctica ritual. Una de estas “ofrendas” contenía huesos fáunicos. Se trata de una cerámica probablemente originaria de la Costa y el Oriente (para un análisis detallado de las tumbas y de las huellas de intercambios a larga distancia, ver Ugalde, 2007).

En fin, la unidad 5 evidencia dos fogones asociados al Periodo de Integración en lo que -se considera- fue un lugar de preparación de alimentos o de elaboración de cerámica. Este nivel se sobrepone a un bohío con pilares, cabuya, chocoto y piso quemado atribuido al periodo de Desarrollo Regional.

Tal como el nombre completo del parque lo indica, Rumipamba es también un parque ecológico, cuya diversidad en flora y fauna sorprende en un contexto tan cercano a la ciudad. Los administradores del lugar hicieron luego un esfuerzo por recuperar el entorno natural del sitio, en donde se encuentra una gran cantidad de plantas vernáculas como el allku, la huilca, el capulí, la verbena, y otras variedades de plantas medicinales. Las excavaciones han revelado que la dieta de los habitantes precolombinos del sector se basada principalmente en granos, aunque es más que seguro que conocían y dominaban el uso de los demás recursos naturales pertenecientes a su entorno.

En términos generales, queda claro que Rumipamba –en donde se encontraron talleres textiles contemporáneos de la Florida (Molestina, comunicación personal)-, denota menor “estatus” que este último yacimiento, lo cual lo vuelve aún más valioso, al albergar quizás informaciones potenciales acerca de la “gente sencilla” que ocupó esta zona. Es de esperar que las diversas investigaciones que están actualmente siendo llevadas a cabo en la región de Quito contribuyan a reconstruir el verdadero rompecabezas precolombino que tuvo como escenario la actual capital del Ecuador.


FUENTES:

Folleto “Parque arqueológico y ecológico Rumipamba” (Quito, Distrito Metropolitano/FONSAL)

Ugalde, María Fernanda. “Formas de enterramiento en Quito preincaico: los descubrimientos de ciudad Metrópoli”, in Antropología: Cuadernos de Investigación N. 7, Escuela de Antropología PUCE, pp.5-36 2007. Quito, 2007.

Ugalde, María Fernanda; Ángelo Constantine; Rosalba Chacón. “Rumipamba. Persistencias y rupturas en el uso del espacio. Reflexiones sobre identidad y áreas de actividad”, in Antropología: Cuadernos de Investigación N.8, Escuela de Antropología PUCE, pp. 105-119. Quito, 2009

2 comentarios:

  1. Emociona conocer una parte, aunque pequeña, de lo que pudo haber sido nuestro pasado precolombino y más aún, que exista un esfuerzo sostenido para rescatar esta parte de la historia que nos ayuda a definirnos como parte de este cosmos.
    Felicitaciones, saludos y adelante, necesitamos enriquecernos más con los hallazgos y estudios que realicen.
    Jorge León.

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