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lunes, 31 de enero de 2011

Los escritores nacionales traducidos y la mundialización


Por Claude Lara Brozzesi* (In Revista AFESE, N. 41, 2004, pp. 263-273)

Al leer varios artículos de la revista literaria quebequense “Nuit Blanche”, entré en su sitio web (1) y noté que, en la selección sudamericana, entre los escritores ecuatorianos sólo presentaban a un compatriota, Jorge Icaza. Me reuní con sus directivos, en Québec, para ofrecerles la elaboración de un número especial de unas treinta páginas sobre la literatura nacional publicada en francés, y les ofrecí completar su sitio. Después de pocos meses incluyeron a 70 escritores nuestros del siglo XX, editados en Francia, Bélgica, Suiza y países africanos francófonos, que se pueden ver en el sitio web del Consulado General de Montreal (2). Este listado literario comprende 70 viñetas con un resumen de la vida del autor y de sus obras traducidas al francés, y una indicación para los lectores señalando dónde podían encontrar sus publicaciones en las bibliotecas de la Provincia.

Recordando la famosa frase de Benjamín Carrión: “El Ecuador, consciente de sus fuerzas espirituales presentes, sabe, sin modestias falsas, que puede aspirar a ser, dentro del concierto continental, una gran potencia de cultura…”, me parece que la Cancillería podría elaborar y presentar un listado de escritores nacionales traducidos, para las Misiones Diplomáticas, Consulares y ante los Organismos Internacionales, a fin de que se encarguen de su difusión, alimentación y conocimiento en el mundo. En este artículo aspiramos a delinear un modelo para la página web de la Cancillería, sección cultural. Así, gracias a nuestras Misiones, los interesados conocerán la diversidad, riqueza y difusión que tiene nuestra literatura traducida y, por otra parte, este registro fomentará otras traducciones, dará a conocer a otros autores e interesará también a la crítica internacional.

Al contener una selección de escritores nacional traducidos, el modelo podría contar con estos temas:

1) El modelo y la selección de idiomas.
2) El modelo y su contenido.
3) El modelo y sus integrantes.
4) El modelo uniforme, diverso y coordinado.
5) El modelo y su difusión.

El modelo y la selección de idiomas:

A fin de tener buena difusión a nivel mundial de nuestros escritores traducidos, sería más fácil escoger los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas: árabe, chino, español, francés, inglés y ruso. Luego, tal vez convendría hacer una distinción entre las lenguas occidentales y las de otros continentes.

En efecto; a nuestro entender, las obras nacionales traducidas –según el criterio escogido- lo fueron principalmente al francés e inglés. Para obtener un listado completo de esas producciones sería necesario, en un primer momento, recopilar información de los escritores, la Cámara del libro, la Unión Nacional de Periodistas, las bibliotecas del país, las casas editoras, los centros literarios de las universidades, los talleres, las bases de datos existentes y los centros de enseñanza de idiomas como las Alianzas Francesas y los colegios binacionales.

Igualmente, proveer de un sistema para actualizar y complementar, con nuestras Misiones, los libros que cada año se traducen. A la vez, las Misiones alimentarían este listado con instituciones, medios de comunicación extranjeros (los artículos de nuestros intelectuales o sobre sus producciones) y especialistas –donde estén acreditados-.

Finalmente, es preciso pensar en otras lenguas de importancia para nuestra difusión, como el alemán, el italiano y el portugués, e incluirlas si hay material suficiente para ello. En árabe, chino y ruso no deben existir muchas traducciones, pero no por ello debemos dejarlas de lado. Sería un grave error no aprovechar esta nueva ventana de difusión, que llegaría con internet a miles de interesados. En estos casos es más conveniente traducir la información de la sección cultural: índice de escritores ecuatorianos con una síntesis de los movimientos literarios nacionales; principales bibliotecas o centros donde pueden encontrar estas publicaciones; y, enlaces literarios (como el de la Universidad Central o de escritores nuestros en red). Así contaremos con un panorama de la literatura ecuatoriana en árabe, chino y ruso. Para estos idiomas tendríamos, además fotografías de autores y obras, así como breves textos o citas para ilustrar mejor esta presentación de la literatura nuestra. Otro tipo de aporte sería escogido para las Misiones acreditadas en países de habla hispana.

Gracias a este modelo, nuestras Representaciones tendrían una base de datos sólida y variada, en la que se deberían incluir a intelectuales ecuatorianos traducidos. ¿No se contribuye mejor al conocimiento de un autor cuando ya está vertido en varios idiomas? Si existen las Alianzas Francesas o el British Council o Centros Goethe en un país ¿No llamaría más la atención conocer a un escritor que tiene ya cinco o diez de sus libros vertidos en ese idioma?

Una vez conocida la cantidad de obras traducidas en cada lengua sería necesario establecer una jerarquización y definir prioridades. Por último, es preciso orientar esta difusión hacia movimientos lingüísticos internacionales como la francofonía. Recordemos que 46 Naciones (3) participan en esas cumbres.

Una vez determinados los lineamientos de los idiomas, conviene abordar el contenido de este modelo para que exista cierta uniformidad y armonía entre los diferentes lenguajes escogidos.

El modelo y su contenido:

Los principales objetivos que buscamos alcanzar son: conocer mejor la literatura nacional traducida, y difundirla a través de nuestras Misiones Diplomáticas, Consulares y ante Organismos Internacionales.

Para cumplir con este fin, nos parece que este listado de escritores nacionales vertidos a idiomas extranjeros debería aparecer como viñetas ilustradas. En cada viñeta convendría abordar los puntos esenciales en alemán, francés, inglés, italiano y portugués: movimientos literarios nacionales, vida del autor, sus principales escritos, lo que se ha traducido en el idioma escogido, opiniones críticas nacionales e internacionales, fotos del autor y de algunas de sus publicaciones, citas relevantes del literato o de los críticos, principales bibliotecas donde se encuentran sus obras o su correspondencia (en el Ecuador y en el exterior), y sitios web acerca de él o de su obra (4).

En árabe, chino y ruso tendríamos los mismos rubros, pero sería necesario averiguar si existen traducciones, críticas y sitios web en esos idiomas, a fin de completar la información y hacerla atractiva para intérpretes y estudiosos en los escritores nuestros.

Otro punto que no se toma suficientemente en cuenta cuando se aborda la temática del contenido es la conversación de los escritos literarios (5): son como obras pictóricas o arquitectónicas, y sería indispensable prever cómo recuperarlas, para tenerlas a disposición de los interesados, gracias a la información sistematizada por el modelo.

Con tecnologías modernas sería relativamente fácil obtener copias de la correspondencia de autores nacionales, de sus artículos traducidos o los escritos en lengua extranjera sobre sus obras y su vida en ese país. Además, contamos con los investigadores y especialistas en la Cancillería que trabajan en el Archivo Histórico “Alfredo Pareja Diezcanseco” para recibir, catalogar y editar estas reproducciones (6).

Una vez definido el contenido, es conveniente precisar las instituciones que trabajarían en la elaboración, difusión, actualización y modificación de este modelo y, posteriormente, referirse a los organismos que alimentarían esta obra de difusión.

El modelo y sus integrantes:

El Canciller Heinz Moeller Freile escribió en la página web de la Cancillería (sección difusión cultural en el exterior):

“El Servicio Exterior Ecuatoriano tiene, entre otras responsabilidades, la de difundir en el exterior los valores culturales de la República y la promoción del intercambio cultural con otros países. De acuerdo con estas normas, durante décadas la Cancillería ha desarrollado una constante labor de difusión cultural, que a veces ha sido poco conocida en el país. En el último año el Ministerio de Relaciones Exteriores ha preparado una serie de proyectos que aparecerán a fines del año 2001 y principios del 2002, destinados a que, tanto nacionales como extranjeros, conozcan mejor nuestro país y la gran riqueza artística, literaria, folklórica y turística que posee. Ahora nos es muy grato presentar un recuento de todos estos proyectos y acciones que serán distribuidos a inicios del próximo año” (7).

Por esta razón, creemos que la Cancillería es la institución pública que debe encabezar la selección, traducción, informatización y difusión de este modelo de escritores nacionales. Dentro del Ministerio, la entidad que presidiría el “Comité de difusión de escritores nacionales traducidos” debería ser la Dirección General de Promoción Cultural. En la sección “Promoción Cultural”, se establece que:

“El Ministerio de Relaciones Exteriores a través de la Dirección General de Promoción Cultural y de las Embajadas y Oficinas Consulares del país, contribuye a la difusión de la cultura ecuatoriana mediante alta gestión destinada a obtener facilidades que permitan la presencia de pintores, músicos, artistas en general, escritores, conferencistas, conjuntos musicales y folklóricos, participación en festivales de música, danza, poesía, proyección de películas y videos, ferias de libros y cualquier otro tipo de carácter cultural” (8).

En la conformación de este Comité hay dos instancias que conviene resaltar: los organismos que al interior de los países se han encargado de las misiones indicadas con anterioridad, y los que en el exterior cumplirán con estas mismas funciones, pero que lo harán en el idioma elegido.

Además de la mencionada Dirección General que presidirá el Comité, sería importante añadir a la Dirección General de Informática para diseñar el modelo, ilustrarlo y darle la mayor difusión posible, aprovechando sus conocimientos técnicos. Internamente, tendríamos a la Academia de la Lengua, por su alta competencia, y el conjunto de los más prestigiosos escritores de la nación. También a la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, por ser el organismo público más completo del país en literatura nacional y contener a la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, al Archivo Nacional y su gran Editorial Pedro Jorge Vera; y a la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit.

En el exterior, tendríamos a nuestras Misiones Consulares, diplomáticas y ante los Organismos Internacionales que, según las lenguas escogidas con el criterio anterior, serían agrupadas geográficamente por idiomas. Por ejemplo, con el francés tendríamos en Europa a: Bélgica, Francia, Luxemburgo, Mónaco y Suiza; en África: a todos los países francófonos; en América a: Canadá, Haití, los Departamentos de ultramar de Francia, etc.

Para el árabe, chino y ruso, sería importante contratar a un servicio de traducción y con los listados que tiene la Dirección General de Promoción Cultural y la Escuela de Ciencias del Lenguaje y la Literatura de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de la Universidad Central del Ecuador. Con esta información, complementada con las páginas web de los propios escritores y la colaboración de la Academia de la Lengua, tendríamos un listado completo, variado y rico para hacerlo traducir, a fin de difundirlo a través de todas nuestras Misiones. Cabe recordar que nuestras Misiones tendrían que informar anualmente al mencionado Comité sobre su trabajo de elaboración, difusión, actualización y modificación de este modelo. Asimismo, podrían aportar iniciativas como nuevas interpretaciones y reediciones de obras ya traducidas.

Como se trata de un proyecto siempre perfectible, pueden incorporarse nuevos organismos. Sin embargo, este Comité debe ser conformado por pocas instituciones y debe convocarse con rapidez y agilidad. Para que haya una participación más amplia, el Comité podría crear, tanto al interior como al exterior, un foro para alimentar el modelo de escritores nacionales traducidos. Así, podría incluirse a casas editoriales nacionales y extranjeras que, con sus publicaciones y participación en grandes ferias internacionales de libros y de escritores, ayudarían así a la actualización, promoción y modificaciones de este modelo. Igualmente las universidades, que generalmente tienen centros especializados de literatura o talleres sobre tal o tal autor o movimiento literario e intercambios literarios internacionales.

En el exterior, fundaciones, universidades, bibliotecas, centros ecuatorianos especializados en literatura, aportarían información permanentemente al Comité para ingresarla al modelo a través de nuestras Misiones o directamente, y, también, formularían sugerencias para mejorar o cambiar tales o tales puntos.

El “Comité de Difusión de Escritores Nacionales Traducidos” tendría su propia estructura y sería una fuente de alimentación y de sugerencias internas e internacionales para enriquecer, fortalecer y modificar constantemente el modelo, es decir el listado de escritores nacionales traducidos en el sitio web de la Cancillería (elaborado en varios idiomas). Otra misión de gran importancia para este Comité será elegir las lenguas a las que queremos dar prioridad, deseamos impulsar y necesitamos robustecer.

Una vez seleccionados los idiomas, conocidos sus principales integrantes, determinadas las grandes líneas de su contenido, es imprescindible referirse a ciertas características de este futuro modelo.

El modelo uniforme, diverso y coordinado:

La uniformidad se elaboraría en varias etapas, y se manifestaría esencialmente durante la elaboración, diseño, difusión, actualización y modificación de este modelo. En esas fases cruciales, el Comité –con sus integrantes y los distintos organismos periféricos que alimentan la selección de autores nacionales traducidos- determinaría el contenido, la cantidad de participantes y los objetivos perseguidos: difusión, traducción, estudios específicos, si hay un homenaje a un autor, su obra o una corriente literaria; se encargaría de la recuperación de correspondencia y de archivos, creación de premios literarios, investigaciones necesarias para estudios específicos, fundación de centros de estudios ecuatorianos, etc.

Desde luego, todo aquello deberá hacerse para cada idioma escogido y en cada grupo de países. Al retomar el mismo del francés, el Comité de Difusión de Escritores Nacionales Traducidos socializará el referido modelo en nuestras Misiones acreditadas antes los Estados africanos, americanos, europeos y de Oceanía, y explicará las metas trazadas, el cronograma de aplicación y los resultados que deben obtener con la coparticipación de las Misiones. De igual forma se aplicarán estas características para el árabe, el chino y el ruso, pero con orientaciones más limitadas: la difusión, la búsqueda de traducciones y la ubicación de los centros literarios latinoamericanos en las universidades, bibliotecas, medios de comunicación, Cancillerías y centros culturales.

Al mismo tiempo debe intervenir la diversidad en nuestro modelo, para no asfixiar la originalidad, la iniciativa, la curiosidad y la creatividad. La difusión y el conocimiento de la literatura ecuatoriana vertida al francés en Bélgica y en Francia son diferentes, así como las funciones de nuestras Misiones Consulares, Diplomáticas o ante Organismos Internacionales. Presentar y enriquecer este modelo en la UNESCO o en la OEA no es lo mismo que hacerlo en Washington o Lima. Para orientar mejor esta diversidad, nuestras Misiones tienen que justificar ante el Comité la necesidad de crear adaptaciones y hasta modificaciones. Esto permitirá a cada Misión aportar su toque de originalidad, enriquecer el modelo, precisar ciertas investigaciones, incentivar iniciativas de publicaciones, reediciones, conferencias, mesas redondas y, asimismo, dar a conocer ferias internacionales de libros o encuentros de escritores. Con esta flexibilidad, cada Misión no sólo se volverá un vigía, sino un centro de atención por parte de los círculos literarios y editoriales.

Por último, la coordinación será una necesidad imperiosa para que el modelo alimente permanentemente al Servicio Exterior. Con coordinación tendremos un modelo que se conocerá cada vez mejor en los seis idiomas de las Naciones Unidas y en las lenguas menos difundidas, como el alemán o el italiano. Internamente, el Comité contará con un grupo de instituciones e interesados en la propagación de nuestros escritores. Gracias a nuestras Misiones esta coordinación serviría para actualizar, enriquecer y mejorar constantemente nuestro listado. Una vez determinadas ciertas características susceptibles de completarse y precisarse, otra tarea de gran relevancia será la propagación.

El modelo y su difusión

Se trata de preparar una verdadera campaña de propaganda literaria con las mismas reglas de publicidad, mercadeo y sensibilización que una empresa que vende un modelo nuevo y peculiar. Para ello, consciente de crear y promocionar este servicio, el Comité, con la colaboración interna y externa, debe realizar una programación de corto y mediano plazo. Hay varios elementos que servirán para preparar y realizar esta campaña de difusión literaria. Como mera ilustración podríamos tal vez presentar algunos:

- Eventos literarios regionales o internacionales.
- Homenajes a escritores nacionales o de corrientes literarias.
- Sensibilización de grandes centros culturales regionales o internacionales.
- Convenios culturales existentes.
- Catalogación y contactos con sitios web internacionales y regionales.

En nuestras actividades diplomáticas diarias somos testigos de una gran cantidad de eventos literarios regionales o internacionales, como ferias de libros que reúnen a editores multinacionales o nacionales, encuentros literarios, conferencias y actividades en los Departamentos hispanoamericanos de las universidades, exposiciones de autores o de sus obras o de las corrientes literarias dominantes, entre otras. Esos actos son una gran oportunidad para dar a conocer el listado de escritores nacionales traducidos, y la Misión deberá comunicar al Comité con la suficiente anticipación, e indicar cuáles son los más relevantes –esto no es difícil puesto que generalmente los actos son programados con un año de anticipación-, para comunicarse con sus organizadores y señalar autores y obras que la literatura ecuatoriana tenga en este idioma. Allí pueden negociarse traducciones, reediciones, inclusión de escritores traducidos en programas universitarios, preparación de artículos o estudios, donaciones de libros etc.

Los homenajes son también una gran oportunidad para dar publicidad al modelo. En ese caso el Comité tendrá la iniciativa de escoger anualmente a los autores, obras y movimientos literarios nacionales. Por ejemplo, el 2003 fue declarado por el Congreso Nacional como “Año Jorge Carrera Andrade”, y sabemos que varias de sus producciones principalmente fueron vertidas al francés, inglés e italiano. En nuestras Misiones acreditadas ante países que hablen esos idiomas, deberían programarse actividades especiales para, además, promocionar nuestro modelo. También se especificaría qué actividades deberían priorizar nuestras Misiones: conferencias, exposiciones, ediciones, reediciones, números especiales en revistas literarias o culturales. Lo mismo puede realizarse con los movimientos literarios: así, organizar la celebración del centenario de la generación decapitada, o la del 30. De esta forma, el modelo serviría de núcleo, de referencia para las actividades literarias de las Misiones.

Para que el modelo se convierta en la punta de lanza de nuestra difusión literaria en el exterior, debemos interesar a los grandes centros culturales regionales e internacionales extranjeros (universidades, cámaras de libros, gremios críticos y periodistas especializados en la temática cultural, revistas culturales, asociaciones de tal poeta, novelista o ensayista, etc.). El Comité y las Misiones tienen un papel determinante al entrar en contacto con ellos, seleccionarlos, invitarlos a participar en diferentes actividades e indicar lo que pueden aportar. Esta catalogación será de gran utilidad para que nuestro listado los sensibilice más –al ver la literatura ecuatoriana que ya está traducida a su lengua- y así poder preparar: ediciones, nuevas traducciones, números especiales, conferencias, creación de sociedades de autores nacionales, etc.

Los convenios culturales existentes son otra forma de promocionar el listado de escritores nacionales traducidos primero, al incluirlo como referencia y base relevante del intercambio literario con ese país. Luego, al solicitar que esos Estados colaboren en su actualización, implementación y difusión. Y, finalmente, al incentivar las reediciones, ayudar en nuevas ediciones, preparar números especiales en grandes revistas y periódicos, fomentar estudios e investigaciones en universidades, etc. Al tener varias cláusulas referentes a este modelo en muchos convenios culturales, la contraparte ecuatoriana no sólo mostraría una prueba concreta de la diversidad y riqueza de la literatura nacional, sino que, gracias al intercambio cultural, ofrecería a las traducciones existentes nuevas posibilidades de incrementarse, diversificarse y extenderse a otros autores u obras. Finalmente, este tipo de convenio es también una excelente forma de dinamizar el modelo: su difusión, contenido y conocimiento tendrán efectos multiplicadores que será preciso analizar para tomar medidas.

El internet es otro elemento significativo para facilitar la difusión literaria de nuestro modelo. El primer trabajo será seleccionar las direcciones web que nos interesan, tarea que pueden realizar el Comité y las Misiones. Después, será indispensable entablar contacto para hacer conocer nuestro listado, permitir su acceso y alimentarlo constantemente. Las Cancillerías extranjeras podrían colaborar en su divulgación (los Consulados Generales de Francia en Montreal y Quebec incluyeron el listado de 70 escritores nacionales traducidos al francés, en su rúbrica francofonía). De la misma manera, los organismos internacionales como la UNESCO o la OEA son lugares privilegiados para entrar en sus sitios y a través de sus oficinas regionales propagar mejor a nuestros escritores. Un trabajo de coordinación, creación y promoción entre nuestras Misiones permanentes ante esos organismos y el Comité, daría una mayor visión internacional a la literatura nacional, como pocas veces en la historia de la República.

Por ejemplo, cuando un estudiante necesita información en inglés acerca de una obra, entra en sitios web especializados (9), y tiene a su disposición una ficha de lectura, el resumen, una presentación de personajes, un análisis literario de cada capítulo de la obra, los temas principales, el contexto histórico, geográfico. De igual forma, en francés, el sitio “Fabula” (10) recibe mensualmente a 60.000 visitantes, y presenta un anuario de investigaciones, listados de sitios literarios, intercambios de informaciones internacionales, organización de coloquios y últimas publicaciones. Este tipo de sitios web son instrumentos valiosos para tener una presencia real y activa. Internamente los sitios son bien conocidos por los organismos culturales del país, los centros universitarios y los escritores. Sólo el Comité tendría que seleccionar y catalogar a éstos para vincularse y coordinar una campaña de difusión del modelo. Además, esta nueva base de datos sería de gran utilidad para el mundo literario nacional, al brindar información sobre conferencias, coloquios, intercambios, becas y seminarios internacionales.

El Internet es seguramente la mejor vitrina para promocionar a nuestros escritores nacionales traducidos, y los costos para elaborar este listado serían mínimos, puesto que el Comité tendría la carga principal de la coordinación, y en cuanto a la divulgación ya dispone de nuestras Misiones diplomáticas. Sólo las traducciones del modelo implicarían un costo, que tampoco debe ser muy alto si se considera que nuestras empresas importan y exportan en todos los continentes del planeta.

En lo cultural, la Cancillería puede aprovechar esta gran revolución tecnológica para difundir mejor la literatura nacional, e incluir este listado de autores ecuatorianos traducidos en su sitio web para nuestras Misiones diplomáticas, consulares y ante Organismos Internacionales. Recordemos que en 1957, un notable diplomático y poeta ecuatoriano evocaba el aporte americano al “Hombre Planetario”:

“Hombre de cualquier tierra o meridiano
yo te ofrezco la mano.
Te doy en ella el sol americano
El sol americano
Te lo entrego en mi mano
Hombre mundial, mi hermano” (11).


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*Ministro del Servicio Exterior. Director adjunto de Relaciones Culturales.


NOTAS:

(1) Ver Revista NUIT BLANCHE

(2) http://www.consecuador-quebec.org/ecrivains%20equatoriens.htm. Lastimosamente, esta página electrónica fue suprimida por la nueva Cónsul General, en 2006.

(3) Bélgica, Benín, Bulgaria, Burkina Faso, Burundi, Camboya, Camerún, Canadá, Cabo-Verde, Chad, Comores, Costa de Marfil, Djibuti, Dominica, Egipto, Francia, Gabón, Guinea, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Haití, Laos, Líbano, Luxemburgo, Madagascar, Malí, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Moldavia, Mónaco, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Rumania, Ruanda, Santa Lucía, Sao Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Suiza, Togo, Túnez, Vanuatu y Vietnam.

(4) http://www.consecuador-quebec.org/instituciones.htm#ESCRITORESECUATORIANOSENRED

(5) Pongamos énfasis en lo que escribió Enrique Ojeda acerca de la colección y archivo personal de Jorge Carrera Andrade: “El Departamento de Colecciones Especiales de la Biblioteca de la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook posee casi en su totalidad las obras publicadas por Carrera Andrade, además de su archivo personal que consta de 27 volúmenes encuadernados y cinco manuscritos”. In: “Jorge Carrera Andrade introducción al estudio de su vida y de su obra”. Torres Library of Literary Studies, Nueva York 1971; pág. 385.

(6) Archivo Histórico “Alfredo Pareja Diezcanseco”

(7) http://www.mmrree.gov.ec/espanol/Relaciones%20Culturales/cultura/PRINCIPAL.htm

(8) Ibid.

(9) www.pinkmonkey.com

(10) www.fabula.org

(11) Conviene destacar que Jorge Carrera Andrade intituló una de sus obras “Hombre Planetario” y que estos versos provienen del poema “Hombre de cualquier Tierra”; en “Obra Poética Completa”


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