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lunes, 31 de enero de 2011

La Independencia Norteamericana y sus Influencias sobre el Movimiento de Emancipación Hispanoamericana


Por Claude Lara (In Revista AFESE N. 10, 1987, pp. 64-69)

En su obra “La Revolución Americana de 1776 y el Mundo Hispánico”, Mario Rodríguez destaca el tema del anticolonialismo cuando escribe: “Antonio de Alcedo y Bexarano, natural de Quito, Ecuador, (debo recordar que su padre Dionisio de Alcedo fue presidente de la Real Audiencia de Quito), hizo una relación destacada de la Revolución norteamericana en el “Diccionario Geográfico-Histórico de las Indias Occidentales o América” (5º vol, Madrid 1786-1789). Basándose en numerosas referencias en todos los idiomas de la historia del hemisferio occidental, la obra de Alcedo incluía una relación objetiva de las colonias británicas en América del Norte: cómo fueron formadas, las naturalezas de la zona y sus gentes, y las causas de la revolución. Además, Alcedo reprodujo una proclama a los habitantes de Boston en 1774, que les urgía a levantarse en armas contra los británicos. Las últimas líneas impresionaron, sin duda, a los lectores del Nuevo Mundo: DESPERTAD, AMERICANOS, NUNCA SE VIO LA REGIÓN QUE HABITÁIS CUBIERTA CON TAN ESPESAS NUBES. SE OS LLAMA REBELDES PORQUE OS NEGÁIS A PAGAR EL TRIBUTO: PUES BIEN, JUSTIFICAD VUESTRAS PRETENSIONES CON VUESTRO VALOR, O SELLAD LA PÉRDIDA CON VUESTRA SANGRE; YA NO ES LÍCITO PONER EN DUDA LA LIBERACIÓN CUANDO LA MANO DEL OPRESOR TRABAJA EN LABRAR VUESTRAS CADENAS; EL SILENCIO SERÍA DELITO, Y LA OPRESIÓN INFAMIA; LA CONSERVACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA REPÚBLICA ES SU SUPREMA LEY, Y EL QUE NO HAGA TODOS SUS ESFUERZOS EN EL PELIGRO QUE SE HALLA LA LIBERTAD DE LA AMÉRICA SERÁ REFUTADO COMO EL MÁS INFELIZ DE LOS ESCLAVOS”.

Tratar del anticolonialismo es un tanto delicado, puesto que han existido varios movimientos de ese tipo en la historia de la humanidad. Para no caer en la confusión, así como en las generalidades fáciles y triviales, es necesario vincular esta rama con su tronco; en otras palabras, definir el anticolonialismo de esa época y unirlo con la ideología revolucionaria de aquellos momentos: la Ilustración.

Resumir la Ilustración en algunas líneas sería presuntuoso; sin embargo, en lo que se refiere al anticolonialismo, es posible encasillarlo con esa idea general acerca de las Luces: “La Ilustración fue un gran esfuerzo por regenerar al hombre y por modernizar su medio a fin de que pudiera desplegar al máximo sus talentos. Contenía una fe básica en la dignidad del individuo (allí viene lo fundamental referente al anticolonialismo) Y EN SU CAPACIDAD PARA FORMAR SU PROPIA SOCIEDAD, SIN LOS IMPEDIMENTOS DE LAS VIEJAS INSTITUCIONES QUE SUPONÍAN PERDIDA LA CAUSA DEL HOMBRE”.

En la Declaración de Independencia de los Estados-Unidos de América, junio de 1776, se define clara y precisamente esta corriente anticolonialista: “CUANDO EN EL CURSO DE LOS ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS HUMANOS SE HACE NECESARIO PARA UN PUEBLO CORTAR LOS VÍNCULOS POLÍTICOS QUE LO HABÍAN UNIDO CON OTRO PUEBLO Y OCUPAR ENTRE LAS POTENCIAS DE LA TIERRA LA POSICIÓN SEPARADA Y EQUIVALENTE A QUE LAS LEYES DE LA NATURALEZA Y DEL CREADOR LE DAN DERECHO, RESULTA NECESARIA, POR RESPETO A LA OPINIÓN DEL MUNDO, LA DECLARACIÓN DE LAS CAUSAS QUE IMPELEN A TAL SEPARACIÓN”.

Ahora bien, hemos visto en qué consistía ese anticolonialismo; debemos referirnos a su impacto decisivo sobre las ideas independentistas de los españoles de América y esencialmente de sus líderes. Al mismo tiempo, cabe destacar que esta Declaración, no sólo fue nacionalista, sino universalista.

En su célebre carta dirigida a los españoles, que fue publicada en 1799 por Francisco De Miranda, el Jesuita Juan Pablo Viscardo Guzmán clamó: “EL VALOR CON QUE LAS COLONIAS INGLESAS DE AMÉRICA HAN LUCHADO POR SU LIBERTAD, QUE DISFRUTAN CON GLORIA, CUBRE NUESTRA INDOLENCIA DE VERGÜENZA; LOS HEMOS ENTREGADO LA PALMA CON LA QUE HAN SIDO LAS PRIMERAS EN CORONAR AL NUEVO MUNDO CON SU SOBERANÍA INDEPENDIENTE”.

De modo que, para probar el impacto profundo de la idea anticolonialista de la revolución norteamericana sobre el mundo de habla hispana, no es necesario extenderse con una sucesión de citas de los más importantes emancipadores de la gesta libertaria, quienes en su mayoría invocaron, justificaron y estimularon las guerras de la independencia con la misma idea que la de los revolucionarios norteamericanos: el anticolonialismo basado en el derecho natural y en un gobierno democrático representativo e independiente como lo ilustra el preámbulo de la Constitución Quiteña, de 1812.

En esta investigación, lo que nos sorprendió más fue la influencia de la Revolución norteamericana de 1776 sobre el mundo hispano. En la metrópoli española, un distinguido hombre de letras, Valentín de Foronda, representante de España en Filadelfia durante el período de 1801-1809, en su “Carta sobre lo que debe hacer un Príncipe que tenga colonias a gran distancia”, publicó en 1803 este folleto que podemos denominar de descolonización. En una palabra, el colonialismo era presentado como una posición insostenible. Y para probar su punto de vista, Valentín de Foronda cita el ejemplo de Estados Unidos (argumento común entre los escritores anticolonialistas). Dice: “ ¿HAY PAÍS EN EL GLOBO DONDE VIVÍAN SUS NATURALES CON MÁS COMODIDADES Y ABUNDANCIA QUE LOS DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA SEPTENTRIONAL? NO. ¿TIENEN COLONIAS A GRANDES DISTANCIAS POR DAR SALIDA A SUS FRUTOS?. NO. ¿TIENEN ESCUADRAS QUE DEFIENDAN SU TRÁFICO? NO. PUES, SIN EMBARGO EXTRAJERON EN EL AÑO 1801 EL VALOR DE NOVENTA Y TRES MILLONES DE PESOS FUERTES”. Y concluye: “NO ES NECESARIO POSEER COLONIAS, NI MINAS, PARA QUE UNA NACIÓN SEA RICA”. Es decir que V. de Foronda puso en tela de juicio las premisas del sistema colonial español mercantilista que creía que la riqueza del Estado se basaba en la posesión de metales preciosos.

Otro documento español, muy valioso, escrito por José de Abalos en 1781 es el intitulado “Representación del Intendente Abalos dirigida a Carlos III, en la que pronostica la Independencia de América y sugiere la creación de varias Monarquías en el Nuevo Mundo e Islas Filipinas”, que representa un enfoque gradual hacia la amenaza del anticolonialismo a la luz de los acontecimientos de la Revolución norteamericana y de su éxito que el autor considera como eminente. Escribió: “HARTAS LECCIONES NOS PRESENTA LA HISTORIA DE LOS SIGLOS PARA EL APOYO DE ESTE INCONTESTABLE PRINCIPIO. LOS ASIRIOS, LOS EGIPCIOS, LOS MEDAS, PERSAS Y GRIEGOS LLEGARON ALTERNATIVAMENTE EN SUS TIEMPOS A SUBYUGAR EL MUNDO Y CUANDO ARRIBARON A SER MÁS FORMIDABLES COMENZARON A EXPERIMENTAR SU DECADENCIA Y SU RUINA”. Y añadió: “LA HISTORIA, SEÑOR DE LO PASADO, ES HISTORIA DE LO PRESENTE Y LO SERÁ DE LO FUTURO, PORQUE NO SE HA VISTO NI SE VE OTRA COSA QUE LA REPETICIÓN DE UNOS MISMOS SUCESOS… Y ESTO MISMO QUE HA SIDO, ES Y SERÁ EN EL ANTIGUO MUNDO, EN QUE CON RAPIDEZ SE HAN VISTO PASAR LAS MONARQUÍAS DE UNAS A OTRAS MANOS, HAY MOTIVOS MÁS PODEROSOS NO SÓLO PARA PENSARLO, SINO PARA CREERLO COMO CIERTO EN LO RESPECTIVO A ESTE MUNDO NUEVO, PORQUE LOS MOTIVOS SON MÁS EFICACES Y PODEROSOS Y POR CONSECUENCIA DE MAYOR INFLUJO Y ACTIVIDAD, PARA QUE PRODUZCAN SUS EFECTOS CON MÁS PRONTITUD”.

Y hay una advertencia: “HASTA AQUÍ SEÑOR LAS AMÉRICAS PUEDE DECIRSE QUE HAN ESTADO EN SU INFANCIA Y, DURANDO AL MISMO TIEMPO EN SUS HABITANTES AQUEL TERROR DE LOS PRIMEROS CONQUISTADORES, HA SIDO FÁCIL MANTENERLAS EN SUBORDINACIÓN, PERO YA CON EL TRANSCURSO DE LOS TIEMPOS HAN TOMADO INCREMENTO Y SE HA IDO DESVANECIENDO AQUELLA IMPRESIÓN QUE HEREDARON DE SUS ABUELOS. MENOS PREOCUPADAS SUS IMAGINACIONES DE LO QUE ESTABAN ANTES Y MÁS PODEROSAS EN GENTES Y PROPORCIONES DISCURREN CON UNA LIBERTAD DESMESURADA”.

Quizás lo más sorprendente aún y que ilustra de manera determinante que el mundo hispánico estaba informado del proceso de la Revolución norteamericana es la prensa. En efecto, los periódicos de la época, especialmente, la “Gaceta de Madrid” y el “Mercurio Histórico y Político”, también de la capital, relataban los hechos revolucionarios de América del Norte. Y afortunadamente, el Profesor Luis Miguel Enciso Recio, en su estudio “La Gaceta de Madrid” y “el Mercurio Histórico y Político, 1776-1781” proporcionó las cifras que indican el volumen del público lector. Las cifras muestran que hasta mediados de 1779 hubo mayor cantidad de envíos a América que ventas en España, ¿no lo prueba el precursor de la independencia ecuatoriana Eugenio de Santa Cruz y Espejo en su gaceta: “Las Primicias de la Cultura de Quito” de 1792, quien conoció las noticias de la Revolución norteamericana y las formas republicanas de gobierno implantadas en las antiguas colonias inglesas? A partir de entonces, cambió el ritmo a medida que los peninsulares o extranjeros iban a la cabeza de las compras, pero el volumen de envío para las Américas seguía aumentando.

Con este rápido panorama acerca de la presencia de la Revolución norteamericana en el mundo hispano podemos sacar estas conclusiones: para comenzar el público español no quedó a oscuras sobre la historia de la Gran Bretaña, de sus colonias y de la emancipación norteamericana; que dicha Revolución proporcionó una lección sobre técnicas revolucionarias, es decir desobediencia civil, resistencia pasiva, presiones económicas, intimidación de la oposición, propaganda estridente a favor de la independencia, la constante repetición de los términos “América”, “Americanos”, en fin, lo que el proceso de independencia norteamericana preparaba era otros movimientos emancipadores, puesto que se describían los agravios motivados por los impuestos, los aires de superioridad por parte de los europeos y la decisión de estos últimos de hacer uso de la fuerza más que de razón en contra de los colonos. Comprendemos fácilmente que los criollos de Hispanoamérica podían identificarse con los rasgos característicos de la Revolución norteamericana y, visto su éxito, sacar conclusiones favorables acerca de la organización de movimientos de emancipación en América Hispana. Entonces, la victoria de los compatriotas ingleses en Norteamérica apoyaba aún más la convicción de los “rebeldes” de que se iba a doblar otra página del libro de la historia del Nuevo Mundo, cuyo capítulo inicial se llamaría: Independencia.

Hemos mencionado anteriormente la influencia del proceso de la Independencia norteamericana en el movimiento anticolonialista y la presencia o el impacto de esta Revolución sobre lo selecto y los caudillos de la emancipación hispanoamericana. Ahora, vamos a ver otro factor decisivo sobre este proceso: el influjo de la Revolución norteamericana sobre el equilibrio del poder de Europa, así como de su aporte en la independencia hispanoamericana que, más tarde, transformará el equilibrio político y estratégico del viejo continente.
Juzgado de modo aparente, Gran Bretaña se encontraba en una posición envidiable después de 1763. Inglaterra había prácticamente destruido a su principal enemigo, Francia, -por lo menos como poder colonial- en el Nuevo Mundo. En efecto, gracias a la importante ayuda de los colonos ingleses y la fuerza naval superior de Gran Bretaña, la guerra terminó en desastre para Francia, que fue casi eliminada como potencia colonial en Norteamérica y en el Caribe. España no entró en guerra hasta el último año; sin embargo, sufrió la ocupación de La Habana por las arrolladoras fuerzas de Gran Bretaña. Por consiguiente, la brillante victoria de 1763 balanceó el poder a favor de los ingleses. Siendo así, las otras naciones tenían un interés común en restablecer el equilibrio del poder; y los Borbones, españoles como franceses, se hallaban a la vanguardia de dicho movimiento.

Los Borbones vieron con mucho agrado la situación embarazosa de Gran Bretaña. Para darse cuenta de la ayuda secreta, antes de la intervención directa de España y sobre todo de Francia, los gobiernos borbónicos proporcionaron a los norteamericanos, bajo forma de municiones, suministros, así como varios créditos, un gran apoyo. Vale la pena recordar ese dato. El 2 de mayo, Francia accedió a contribuir con un millón de libras a dicha ayuda, bajo la creación de la empresa “Roderigue Hortalez y Compañía”. España aceptó colaborar con otro millón al grupo encabezado por el dramaturgo francés Carón de Beaumarchais. Este fue el primero de una serie de préstamos facilitados por las coronas borbónicas a la causa norteamericana y, conviene hacer notar que España y Francia habían decidido apoyar a los revolucionarios antes de que ningún agente de los Estados Unidos hubiera llegado a Europa. De modo que el enemigo común era Inglaterra como bien lo escribía John Jay, emisario de Estados Unidos ante la corona española: “LOS BIEN CONOCIDOS TALENTOS DE V.E. ME AHORRAN EL TRABAJO DE EXPONERLE QUE ES EL INTERÉS DE TODA EUROPA UNIRSE PARA ARRUINAR EL EXHORBITANTE PODER DE UNA NACIÓN, QUE ARROGANTEMENTE PRETENDE EL OCÉANO COMO UN DERECHO INGLÉS, Y CONSIDERA TODAS LAS VENTAJAS EN EL COMERCIO, AÚN LAS ADQUIRIDAS POR MEDIO DE LA VIOLENCIA, O DE LA CRUELDAD COMO UN JUSTO TRIBUTO, QUE SE DEBE AQUELLA SUPERIORIDAD DE QUE BLASONA EN LAS ARTES, Y LAS ARMAS. ESTABLECIENDO LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA QUEDA DIVIDIDO EL IMPERIO DE INGLATERRA, Y CORTADOS LOS NERVIOS DE SU PODER”.

Una vez concluída la victoria borbónica con la paz de Versalles, el 3 de septiembre de 1783, los británicos, a su vez, hicieron oscilar la balanza del poder en Europa, atacando, mediante el espíritu de Francia, la posición aparentemente envidiable de España. En efecto, considerando el esfuerzo y dinero para mantener sus intereses durante los años de la Revolución norteamericana, España salió de la empresa muy empobrecida. Al buscar un desquite, así como nuevos mercados, los británicos tenían gran interés en ayudar a las colonias españolas para realizar su destino como unidades independientes.

Este paralelismo que hemos descrito gracias a la influencia determinante de la Revolución norteamericana en el balance del poder de las grandes potencias europeas y, a su vez, la independencia hispanoamericana sobre el mismo, es revelador en la magnífica odisea de Francisco de Miranda para liberar América hispana. En efecto, en el documento preliminar, firmado en París el 27 de diciembre de 1797, el primer artículo ponía de relieve los argumentos y planteamientos en potencia de Hispanoamérica, desde el estallido de la Revolución norteamericana, y consistía en recordar a los ingleses que habían perdido sus colonias en Norteamérica por la intervención española en la Revolución. Había llegado el momento para que Inglaterra le pagara con la misma moneda. Y así ocurrió, puesto que el principal acreedor de las guerras emancipadoras fue Inglaterra, por los atractivos comerciales y estratégicos que ofrecía nuestra región, una vez emancipada. Así pues, una vez más, el anticolonialismo representado por la Revolución norteamericana y la nación que dio a luz tuvieron su impacto en la emancipación de las colonias españolas en lo que se refiere al delicado y muy sutil juego del equilibrio del poder en Europa.

Hemos tratado de demostrar que el proceso de independencia norteamericana tuvo una influencia importante y, a veces decisiva, sobre el mundo de habla hispana y, que la Revolución norteamericana permitió a la mayoría de los héroes de nuestra Independencia tenerla como modelo y ejemplo para la organización y realización de la emancipación hispanoamericana. Sin caer en las exageraciones de la apología, hay que reconocer que lo selecto de los criollos hispanoamericanos desbordaba de entusiasmo y de admiración cuando se referían a este proceso de emancipación que, muchas veces, denominaban “la antorcha que deberíamos seguir”.

En fin, en este estudio concluiremos que, poniendo de lado la fuerte influencia de la revolución francesa así como de otros factores externos e internos, parece muy acertada la reflexión de Mario Rodríguez sobre el impacto que causó el proceso de independencia norteamericana en las colonias españolas, cuando escribe: “LA LUCHA POR LA INDEPENDENCIA EN HISPANOAMÉRICA TUVO COMO NORTE LA REVOLUCIÓN AMERICANA. ADEMÁS DE SUS PROPIOS HÉROES Y DE LOS SÍMBOLOS QUE SURGIERON DE LA EMANCIPACIÓN HISPANOAMERICANA, LOS EXCOLONOS DE ESPAÑA UTILIZARON TAMBIÉN LOS DE LA AMÉRICA INGLESA. ADMIRARON EL GENIO MILITAR Y LA AGUDEZA POLÍTICA DE GEORGE WASHINGTON, LAS HAZAÑAS CIENTÍFICAS Y EL SENTIDO PRÁCTICO DE BENJAMÍN FRANKLIN Y LA VISIÓN POLÍTICA DE THOMAS PAINE Y THOMAS JEFFERSON, PARA MENCIONAR SÓLO LAS FIGURAS MÁS RECONOCIDAS EN EL MUNDO DE HABLA HISPANA Y PORTUGUESA. TODOS LOS FAMOSOS DOCUMENTOS DEL PERIODO REVOLUCIONARIO AMERICANO FUERON TRADUCIDOS Y COMENTADOS POR LOS PUBLICISTAS DEL NUEVO MUNDO; Y LOS HISPANOAMERICANOS SE INSPIRARON PROFUSAMENTE EN ELLOS A LA HORA DE PROYECTAR SUS PROPIOS SISTEMAS DE GOBIERNO”.


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BIBLIOGRAFÍA:

- Historia Universalis, tomo VI.

- Reseña de la Historia Norteamericana.

- La Revolución Norteamericana 1176 y el Mundo Hispánico, Mario Rodríguez,

- La Gaceta de Madrid y el Mercurio Histórico y Político, 1776-1781, Luis Miguel Enciso Recio.

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